Y así fue cómo decidí ser dentista

Facultad Odontología, alumnos La Plata
Facultad de odontología de LA PLATA. Mi querida facultad,  fuente de manantial del caudaloso río de mi vida, vida con afluentes y deltas que buscan el infinito mar de la sabiduría.

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Mi diente de leche

Mi padre y mi madre ya habían tenido su experiencia personal en el dentista, allá por los años 60. Incluso mis abuelos habían pasado por ello, tanto paternos como maternos. También unos tíos y unos primos míos habían estado con la boca en manos del señor dentista. Sin embargo, ninguno, de toda mi familia, me había contado lo que se podía sentir, sufrir o temer cuando tienes que ir al dentista.

Mi primer experiencia con los dientes, fue cuando tenía unos 7 años (1969), y me encontraba en España. Se me aflojó el incisivo superior de leche. Yo andaba moviéndolo con los dedos y estaba siempre dándole con la lengua, como un juego. Se lo dije a mi madre y no me hizo mucho caso. Se lo dije a una tía y me dijo que había que atarle un cordel, luego a una puerta y tirar. Se lo conté a una prima mayor y dijo lo mismo, pero riéndose de mí.

Se lo conté a mi abuela paterna y muy seria me dijo: -«no te preocupes, que yo te lo quito en un momento»-. Yo, al verla tan segura de sí misma, me dejé hacer. La abuela metió su uña entre mi diente y mi encía, enganchó el dientito con firmeza; comprobó la resistencia y la vía de salida más débil, balanceó varias veces el incisivo para luxarlo, y finalmente lo desprendió, con una destreza propia de la experiencia. ¡Y yo aguantando el dolor sin chistar! Luego me lo enseñó, mientras me miraba fijamente con una sonrisa de satisfacción.

Yo tenía cara de entre sorprendido y asustado. Tuvo suerte la abuela, de que el diente ya casi salía; porque si no fuera así, no hubiera aguantado más el dolor y me hubiera quedado un muy mal recuerdo de ella. Me dio el diente para que lo mire y me dijo que lo ponga debajo de la almohada, para ver si me traía dinero el ratoncito Pérez.

Esa era mi abuela paterna, la abuela con iniciativas odontológicas básicas.

El ratón Pérez, ese, no me acuerdo si vino, pero ahora, que me iba a salir un diente nuevo, mi madre se apresuró en comprarme un cepillo de dientes de cerdas de jabalí y me dijo que en lo sucesivo había que cepillarse los dientes para que no se pudran. Pero nunca me explicó cómo se hacía exactamente. Y mi padre menos.

Yo tendría unos 8 o 9 años (1971), me encontraba en Comodoro Rivadavia, Argentina, cuando comencé a sentir que me dolían las muelas. ¡¡¡Qué sabía yo si eran muelas de leche o de adulto!!!. Por no saber, no sabía nada. De repente se te aflojan los dientes, luego las muelas y nadie te explica nada. Peor debe ser para las niñas cuando les viene la menstruación y nadie les explica nada.

Mi primer visita al dentista

Mi madre había leído o escuchado que las golosinas producían caries. Por lo tanto su decisión fue radical: que yo tenía prohibido comer chucherías. Ella pensaba que así, yo no tendría caries y si las tuviera, ella tendría la conciencia tranquila, de que por comer dulces no era.

La realidad era que tenía un dolor de muelas. ¿Por qué? no sé. Mi madre me dijo, que me hiciera un buche con ginebra o coñac. ¡Eso funcionaba!. Me había calmado momentáneamente el dolor. ¡¡¡Un niño de 9 años metiéndose ginebra en la boca…!!!

Como yo me seguía quejando de mi dolor de muelas, sin más explicaciones, un día, mi madre me llevó al dentista. Uno muy bueno, que le había recomendado una clienta del negocio (mis padres tenían un negocio de alimentación). Eso sí, era un dentista más caro.

¿Por qué mis padres no me llevaron a uno más barato, que ellos ya conocían? ¿No les habría gustado demasiado el otro? no lo sé con certeza, pero aquella simple decisión cambió mucho mi futuro. Cuando llegamos, nos sentamos en la sala de espera. Ya habían 3 personas delante nuestro. No había que pedir cita. Había una cuadrito colgado en la pared que ponía: «Extracción simple 50 pesos».

Yo pensé: «esto de las extracciones, debe ser algo habitual y muy importante, porque, para ¡¡¡hacerle un cuadro a los honorarios!!!. La sala de espera era acogedora, bonita, cálida, toda de madera, menos el suelo que era de baldosas, pero muy pequeña. Te sentabas en un asiento acolchado, que se hundía cuando te acomodabas, y salía aire ante el peso. Las piernas casi te chocaban contra la mesita de centro, donde podías elegir una revista.

Esperamos más de una hora. Odiaba esperar. ¡Qué pérdida de tiempo y qué angustia!. Además se escuchaba el zumbido agudo de la turbina. Yo agudizaba el oído para ver si podía escuchar también lo que conversaba el dentista con la señora que había entrado. Hablaban, pero cuando zumbaba la turbina, ya no hablaban. ¿Qué le estarán haciendo? Pronto me enteraría en mi propia boca.

Se abrió la puerta. La señora se fue con la cara un poco rara y mirando para abajo, como para que no la vean. Yo no sabía que existía la anestesia. La Sra. tenía la boca dormida. Nos hizo pasar. El dentista tenía cara de que podía caerme bien. Era más joven que mi padre y mayor que mi madre. De estatura media y no era ni gordo ni calvo. Tenía el pelo rizado, poco abundante, negro, con algunas canas y sus cejas eran muy pobladas y con algunas prolongaciones que recuerdan al pingüino Emperador. Era amable, nada secote, ni callado; hablaba lo justo, pero con un tono dulce que inspiraba confianza. Su aspecto no concordaba con alguien tosco, bruto, irresponsable que te podría hacer algo malo. Todo lo contrario. Su cara ¡ hasta se parecía un poco a la de mi padre!. En fin, yo no tenía ningún miedo. Miedo ¿a qué?, ¡¡si a mí nadie jamás me dijo que los dentistas eran de temer, y aquel hombre me parecía una buena persona!!. Yo no fui al dentista, avisado de que tendría que tener miedo. Y no lo tenía.

Ya sentado en el sillón dental

Me senté en el sillón. Tenía un tapizado impecable, color azul oscuro. Me dio miedo tocar el tapizado con mis zapatos, que podrían estar sucios. ¡Qué vergüenza si le mancho el sillón! con lo nuevo y bonito que era.

Observé los aparatos que me rodeaban. Todos parecían tener sentido. Los encontraba razonables; casi todos me resultaban lógicos, menos uno a mi izquierda, que estaba sujeto por unos brazos que terminaban en la punta en una cabeza redonda con un tubo, como la del secador de pelo. Quería que usara conmigo aquel extraño aparato para ver cómo funcionaba. Después supe que se trataba del equipo de rayos equis (Rx). Pues no usó aquel aparato conmigo, nunca.

En 1971, el sillón de mi dentista era algo más moderno que éste.

A continuación apareció una chica, joven, de unos 20 años, más bajita que el dentista, de pelo corto, pelirrojo, lacio y aplastado; guapa, sin maquillaje pero con unas largas pestañas que rodeaban unos ojos vivaces de color miel.

Dijo: «-buenas tardes-» y nunca más pronunció una palabra. Parecía tímida y muy obediente a su jefe, el dentista.

El dentista tomó un instrumento con forma de cuchara y me inspeccionó la boca. Encontró muchas caries para arreglar y una muela de leche para sacar. No recuerdo cuantos empastes tenía para hacer, pero fueron varios.

El pinchazo para la anestesia

Antes que nada te ponía anestesia, con su jeringa de acero inoxidable, que se abría por la mitad. Le metía un tubo de vidrio dentro, (aquella jeringa no era como las demás, me gustaba, era diferente. Me gusta ser diferente). La aguja no era ultrafina y descartable como las de ahora, era más gruesa y se esterilizaban en una estufa o por hervido.

Una vez montada y preparada la jeringa, apretaba el émbolo para que salga líquido por la punta de la aguja (para que no quede aire) ¡¡¡y ahí venía a pincharme!!!.

Nunca me decía dónde iba a pinchar hoy, era una maldita sorpresa.

Cuando me pinchaba arriba, para empastar una muela del maxilar superior, me dolía menos y a veces casi nada. Pero cuando me pinchaba para anestesiar las muelas de abajo (anestesia troncular) me dolía mucho, todo y todo el tiempo, hasta que retiraba por fin, con lentitud interminable, aquella larga aguja.

Fue él quien me enseñó, que mientras la anestesia iba entrando, debía respirar por nariz, profundo y acelerado. Eso confunde al cerebro y ayuda a sentir menos el pinchazo. Hoy le enseño lo mismo a mis pacientes, y algunos me dicen que parece un parto. ¡Pero funciona.!

Yo aguantaba estoicamente todo aquel dolor y miedo a ¡¡¡¿qué pasará?!!!, porque me daba mucha vergüenza hacer el tonto, y quedar como un niño mal educado, miedoso, quejumbroso, llorón, mimado y poco hombre.

Además, sería un irresponsable, haciéndole perder el tiempo a ese hombre, que estaba trabajando para mí, para arreglar mi boca, lo mejor que es humanamente posible. Y tampoco me hubiera gustado hacerle pasar vergüenza a mi madre y que el dentista piense «- ¡mira qué hijo tiene!-«

Si la gente que estaba en la sala de espera, escuchaban alguna queja, cuando yo saliera, me mirarían con interés y curiosidad. A mí, eso, me avergonzaba. Todo eso pasaba por mi cabeza en ese instante, lo pensaba yo solito, nadie me lo enseñó. Yo confiaba en ese hombre. Si es así como se hacen las cosas en el dentista, pues adelante, yo iba a colaborar.

Luego se puso a mirar su reloj «Rolex» normalito, de acero, no de oro, pero «Rolex» (¡¡cómo me gustaban los Rolex!!») y me dijo, inflándose sus propias mejillas con aire y poniéndose la mano en su cara como quien recibe un puñetazo y tiene todo hinchado «-ahora en cinco minutos, vas a sentir que la cara se te pone asííí-«.

A los 5 minutos empezaba a hacer efecto la anestesia. Él, miró su reloj y me preguntó: -«¿ya sientes hormiguitas en el labio?»»- Sí-» le dije, y preparó su turbina. Me colgó una manguerita con punta de metal en la boca, que hacía ruido al succionar mi saliva y sin más explicaciones, se puso a trabajar en mi muela.

Era la primera vez en mi vida que sentía aquel zumbido vibratorio en mi boca, ¡era de temer!

Yo solo miraba la cara del dentista, para tratar de adivinar en sus gestos, en sus ojos, en su mirada fija y atenta y en su ceño fruncido, si todo estaba bajo su control o no (no se usaba mascarilla tapabocas). Aquel aparato ruidoso, parecía muy peligroso.

Tenía que confiar. -«Si te duele, levanta la mano»- me dijo.

Mientras el dentista hacía por mi muela incursiones leves, ligeras y con pausa, no me dolía nada. Pero si insistía más de 4 o 5 segundos seguidos excavando la caries, me empezaba a doler. Yo tomé nota (cuando yo fuera dentista, no haría eso). Yo me aguantaba hasta el final. Trataba de disimular. Cuando ya me dolía mucho, el dentista lo notaba en mi cara y paraba. Pero nunca levanté la mano ni emití un quejido.

Cuando terminó, apareció la ayudante, la chica de 20 años que no había vuelto a escena hasta ahora. El dentista le hizo un gesto y sin pronunciar palabra ni sonrisa alguna, preparó una pasta blanca sobre un vidrio, usando una espátula de metal. Me tapó la muela. La pasta me parecía tan mala como el yeso «Poximix» que usé en el colegio para manualidades. Nos despidió a mi madre y a mí, diciendo que vengamos de nuevo el jueves próximo (los jueves por la tarde mis padres no trabajaban).

Bajé la escalera, y cuando llegué a la salida del edificio, me miré la muela en el espejo de la entrada del portal. Mi muela estaba recauchutada con esa mierda de pasta blanca. Pero ¿qué clase de arreglo era ese?. Y encima no siento la boca y la gente se va a dar cuenta cuando hable, que no hablo bien y me van a preguntar ¿qué me pasa?. ¡Y mi muela mal parchada! Tengo 9 años y ya tengo así mi muela. ¿Qué será cuando tenga 30 años? ¿No tendré muelas? Me preocupé. Había que pensar en algo. Había que solucionar esto.

La anestesia duraba 3 horas y la sensación en el labio, a la final, me resultó divertida.

La segunda visita

Cuando fui al jueves siguiente, sin cita previa, (no se pedía hora), como siempre, había que llegar y ver cuántos tenías delante esperando antes que tú. Siempre había alguien. Empezaba a las 15 : oo hrs. Yo pensé » tendré que estar a las dos y media y ser el primero», pero tan temprano no le era posible a mi madre.

Nos hizo pasar. Tenía la radio puesta. Me senté rápidamente en el sillón, sin esperar a que me lo digan. Cuando vas al dentista es para sentarse en el sillón, ¿a qué otra cosa vas a ir? Y cuanto antes se termine, mejor. Esta vez no me puso anestesia. Apareció la ayudante, y saludó, como cuando ya te conocen. -«Abre grande la boca-» me dijo el dentista haciendo el gesto de abrir.

Ésta vez usó un aparato que giraba impulsado por unas poleas por donde se deslizaba una cuerda. Era rebuscado, pero curioso e interesante de ver como daba vueltas aquella cuerdita de colores. Comenzó a sacar la pasta blanca que me había puesto en la muela en la cita anterior. El aparato no zumbaba como la turbina, hacía un ruido sordo de taladro lento. Era un contrángulo movido por un motor eléctrico.

Comenzó a dolerme un poco, no tenía anestesiado. Aquel aparato me hacía sentir vibraciones en toda la cabeza. Se sentía un olor especial que nunca había sentido. Era el Eugenol de la pasta. El característico olor a dentista. Una vez preparada la muela, tendría que ponerme otro material.

Me imaginaba que ahora vendría lo interesante del asunto. Me pondrían un material fabuloso, extraordinario, algo súper científico, súper evolucionado, un gran adelanto de la ciencia, algo que curaría mi muela y que luego la haría cicatrizar y volver a crecer y transformarse de nuevo en la muela que tenía antes.

Me puse muy atento para ver de dónde sacaba y traía ese material fantástico. Cómo sería el envase. Qué aspecto tendría y cómo me lo introduciría en el agujero de mi muela.

Me puso unos rollitos de algodón por fuera y por dentro de la muela, debajo de la lengua. Me puso el aspirador de saliva. Secó bien la muela con aire durante unos segundos, hasta que me dolió (cosa que hoy no se hace) y puso en marcha un aparato fantástico que vibraba de derecha a izquierda oscilando a 6000 veces por minuto, durante unos 5 segundos.

La auxiliar sacó la cápsula que había puesto en el aparato y la depositó sobre una loseta de vidrio grueso. El dentista abrió la cápsula y volcó rápidamente el contenido sobre la loseta. Aquel era el maravilloso material con el que iba a restaurar mi muela, mi querida muela.

Se trataba de la Amalgama dental. Un material gris plateado, compuesto por finas limaduras en polvo de Plata, Estaño, Cobre, Cinc, que se mezclaba en el vibrador, con una proporción exacta de Mercurio. El Mercurio es un metal líquido, que reacciona con la Plata y el Estaño, dando una aleación maleable que endurece en unos 5 a 10 minutos y que alcanzaba su máximo endurecimiento a las 24 horas.

El dentista tomó parte del material con un instrumento transportador y lo llevó hasta mi muela. Lo estrujó, lo comprimió con fuerza y la Auxiliar le dio más material. Puso una porción más y la apretaba con fuerza sobre la muela hasta que mi cabeza se movía (como debe ser), y el material chirriaba. Parecía tener prisa. No podía perder tiempo. El material empieza a endurecer y hay que colocarlo antes de que esto ocurra.

Con otros instrumentos, terminó de dibujar la forma de la muela, comprobó como mordía y me hizo enjuagar la boca. Escupí los sobrantes de ese material gris con sabor metálico. «-No mastiques de ese lado hasta mañana.-» .Me despidió hasta la próxima visita.

Así queda una muela, restaurada correctamente con Amalgama. Hasta los años ´80 era lo que había. Compárese con el Composite en la foto de más abajo.

Cuando llegué a mi casa y me miré en el espejo, me vi la muela tapada con aquel material gris que era blando y estaba endureciendo. Pensé: ¿será plomo?. Más adelante escuché a mucha gente decir -«tengo una muela emplomada-«, «emplomadura» etc. Pero… no podía ser plomo. El plomo es blando, siempre…!! La plata es durísima!!!, ¿cómo la va a meter en la muela? Tiene que ser otra cosa. ¿Qué sería?.

En aquel momento me di cuenta que las muelas no se curan ni se regeneran como un corte en las rodillas. Me quedaría con ese plomo en mi muela, toda la vida. ¡¡¡Y era la primer muela, aún quedan muchas más…!!! Estaba preocupado por mi futuro bucal. Había que hacer algo. Seguro que algo se podría hacer. Pero el dentista no me decía nada. Y él seguro que debe saberlo.

Me empezó a gustar

Eso de ser dentista me empezó a gustar. Eso de trabajar solo, por tí mismo, sin jefes ni compañeros de trabajo me atraía muchísimo (yo era y soy un solitario). Eso de arreglar bocas no me parecía muy difícil. Y eso de tener una ayudante tan guapa, me parecía genial. Estaba medio enamorado de la auxiliar y me daba envidia que el dentista tuviera una ayudante tan atractiva.

Además yo era bueno en manualidades y me gustaba manejar materiales y usar aparatos raros. Y otra cosa importante, te tratan de Dr. sin ser médico y según mi padre, los dentistas, te cobraba mucho por los empastes.

El gran problema que veía era que instalar una consulta o clínica de Odontología, debería ser muy, pero muy caro ¿De dónde sacaría yo dinero para tener un local y para comprar ese sillón y esos aparatos tan especiales?

Mi sueño se estaba gestando y tenía tan solo 10 años. Un sueño, es eso, un sueño. Pero la realidad está hecha de los que algún día soñaron con ser o tener lo que hoy somos o tenemos.

Todas las demás visitas al dentista, hasta que terminé, las hice yo solo. Mi padre me acompañaba hasta el semáforo, me cruzaba la calle y me dejaba en la puerta de la calle que daba al dentista.

Un día me dejó a las 9.00 de la mañana. Y se fue a hacer sus cosas. Cuando yo terminara, cruzaría la calle por el semáforo y lo esperaría en el comercio del primo Raúl. El dentista no llegaba hasta las 9,45hs. (encima no madrugaba, empezaba a las 10:00 hs., mi padre abría a las 9.00 hs.). Tenía una bonita placa de bronce que decía:

«Dr. Domingo R. Llanos Consultorio bucodental»

Yo algún día tendría una placa como aquella.

Subo la escalera y al llegar, la sala de espera está aún cerrada. Estoy solo. Un niño de 10 años solo en un edificio de oficinas. A los 10 minutos, llega un viejito. También va al dentista. Se sorprende de verme. Me dice «-buenos días.-«!!!. -«buenos días»- respondo con mucha vergüenza de verme solo.

¡¡¿Qué hará éste niño solo?!!. se preguntaría el viejito. Pues, que yo soy así. No tengo miedo. Soy muy valiente y maduro para mi edad, pensaba yo. A los 30 minutos aparece la auxiliar con la llave en la mano. Nos saluda, me mira sorprendida de verme solo y nos hace pasar a la sala de espera.

El viejito estaba un poco contrariado, porque llegó temprano para ser el primero y resulta que un simple niño de 10 años le ganó y va a pasar primero que él. A las 9,55 hs. aparece el dentista con cara de sueño. ¡Qué bien viven los Dentistas!, pensé, hasta se hacen esperar. Definitivamente yo quiero ser dentista.

En las sesiones siguientes me preparó y restauró varias muelas. Cuando yo volvía, se dedicaba a pulir la amalgama que había puesto la vez anterior, utilizando diferentes gomas y piedras de pulido.

Se estaba dedicando al pulido de una de mis restauraciones de amalgama, cuando un día me dijo: –«estas gomas de pulido, te dejan la muela como un espejo, las compré cuando estuve en Estados Unidos»-. ¡ No, si encima hasta viaja a Estados Unidos!, ésto de ser dentista me sigue interesando.

Cuando llegué a mi casa, me miré en el espejo, para ver qué era eso que brillaría como un espejo. Lo que vi era unas muelas tapadas con un material horrible color gris; pero eso sí, liso, suave, pulido, brillante y al parecer bien acabado. No era consciente de que había tenido la fortuna enorme de haber caído en manos de un Sr. dentista, un profesional de primera, un dentista que se merecía realmente que le llamen Sr., Dr. y lo que haga falta. Tenía ante mí: UNA RESTAURACIÓN DE AMALGAMA DE LIBRO, hecha por un gran experto.

Así quedan las restauraciones, pero en Composite. Hoy es lo que se usa. Compárese con las amalgamas de más arriba.

Pero yo no lo sabía. No estaba en condiciones de apreciar la calidad. Más adelante lo descubriría. Y recordaría a aquel dentista como una persona que cambió mi futuro. Hoy estoy aquí, porque aquel hombre estaba allí. Nos encontramos.

Los pacientes pocas veces aprecian la calidad de un dentista. Solo valoran si el dentista es amable, si el trabajo queda bonito o más o menos y que no duela; aunque debajo haya un desastre, si no duele, pues estará bien.

La gran pregunta

En la siguiente visita, mi padre volvió a dejarme a las 9:00 hs… Temprano, porque mi padre tenía que ir a hacer sus cosas. Yo entraba el primero, salía antes, me recogía más pronto en lo de su primo Raúl y llegábamos a casa a tiempo para comer.

Pero ése día no llegué antes que nadie. Antes de las 9.00hs. ya estaba en la puerta el viejito de la vez anterior. Le dije buenos días y me respondió con una sonrisita como diciendo: «hoy te gané yo». El viejito jubilado estaba jugando con el niño de 10 años para ver quien llega antes y entra primero.

Cuando me tocó pasar, el viejo salió y me saludó como diciendo «la próxima, a ver quién gana». Como yo veía que mi boca se estaba llenando de arreglos plateados, un día le pregunté al dentista: «-¿Qué tengo que hacer para no tener más caries?-» Yo estaba realmente asustado de verme así. Quería saber qué se puede hacer.

Su respuesta fue corta y poco gratificante: «-Hay que usar mucho el cepillo, pasar la seda dental y hacer una revisión cada 6 meses-«

Yo hoy en día podría dar una conferencia con práctica incluida de por lo menos 2 horas hablando de prevención. Su respuesta fue pobre. Yo tenía que saber más. No había internet. Para saber más, un buen camino sería estudiar odontología.

Yo tenía mi cepillo de cerda de jabalí y mi dentífrico «Odol» o «Kolinos» o «Colgate» con clorofila y me cepillaba cuando me acordaba y como a mí me parecía. En realidad no tenía ni idea. La seda dental, no sabía lo que era y menos cuál era su función. Nadie me lo explicó. No estaba ni asesorado, ni motivado. Yo creía que con el rico sabor que te dejaban aquellas cremas dentales, la boca estaba limpia y cuidada.

Mi padre se había quejado que lo del dentista había salido muy caro (en realidad fue un regalo, pues aún conservo aquellas maravillosas amalgamas), así que decidí ir a revisiones cada 6 meses, para cuidar la inversión y para no hacerle gastar más a mi padre.

Los ladrones de sueños

Cuando iba a empezar el colegio secundario (lo hice en el Liceo Militar Gral. Roca de Comodoro Rivadavia) la gente te empieza a preguntar: «Y… ¿qué te gustaría ser cuando seas grande?. Yo respondía sin titubear, «- voy a ser Odontólogo-» y esperaba que alguno no supiera qué era eso; y así aclararle que eso era ser Dentista. Quería darle categoría a mi futura profesión. Quería que se supiera que el dentista es en realidad un Dr., un odontólogo.

Hoy en día me presento como dentista, soy dentista. Para que todo el mundo lo entienda rápido y para que me llamen Dentista. Odontólogo es muy difícil de pronunciar. Y la categoría se la doy yo; con mi trabajo, con mi calidad, con mi responsabilidad y con el buen hacer de todos los días. Luego mis pacientes me llamarán Dr. si creen que me lo merezco.

Mis padres no se opusieron de ninguna manera a que estudie Odontología. Mi abuela materna (la otra abuela) me dijo que eso, era sacar dientes podridos y que el dentista que se los sacó a ella tenía las herramientas puestas en un tablón como los carpinteros.

Mi abuelo materno me dijo que mejor que siga la carrera militar. En Argentina un militar podía llegar a ser presidente del gobierno (de facto). Otros, que la boca es un asco. Otros, que los dentistas sacan muelas y ponen dentaduras postizas, que luego los viejos dejan en un vaso con agua en el baño. Otro, que los dentistas sacan, ponen y tapan agujeros. Una Sra. muy elegante le preguntó a mi madre: «-¿Su hijo quiere ser Odontólogo o Mecánico Dental?-» Otro, me dijo que es una carrera larga, de 5 años y muy cara, la más cara. Otro, me dijo que tengo que saber mucha anatomía de la cabeza y cuello y que es muy difícil. Otro, que entrar en la Universidad es muy difícil, que tienes que ir a Bs. Aires y que el hijo de menganito no pudo y se volvió para casa, porque extrañaba mucho a su mamá. Otro, que los dentistas no hacen nada, que los que hacen los dientes, son los Mecánicos Dentales. ¡Mejor!, pensé yo, a mi no me gusta fabricar las dentaduras.

Algún pariente hasta se llegó a alegrar que haya elegido una carrera tan… de bajo nivel !!, ya que su hijo iba a ser Abogado.

¡¡¡Cuánta ignorancia, por Dios!!!. Hasta mi mujer, cuando nos conocimos, me miró raro cuando le dije que estudiaba Odontología. Ella estudiaba Obstetricia. Más tarde se sorprendería de lo que yo sabía de Medicina general y lo mucho que abarcaba la clínica odontológica diaria bien ejercida. Gracias a los magníficos profesores argentinos de la Universidad de La Plata, donde me licencié.

Hubo alguien en mi barrio que sí me dijo algo positivo, la señora del sastre, la Sra. Egea. Ella me comentó, que conocía un dentista de Buenos Aires, que solamente hacía dientes de porcelana para gente de dinero y famosos.

En 1977, yo vivía en un barrio obrero, a 8 km. del centro de Comodoro Rivadavia, una ciudad costera en el centro de la Patagonia Argentina. Poco podía saber yo lo que era realmente la Odontología de alto nivel en la capital Argentina o en los Estados Unidos.

Mis sueños

A los 15 años aproximadamente, no solo sabía que quería ser dentista, sino que también sabía que ejercería en España. Mi padre era español y siempre me sembró la semilla de volver a España.

Yo había estado en España desde los 5 hasta los 7 años y la abuela que me había quitado mi diente de leche era la paterna, la española, de Pontevedra, en su casa de Samieira (Poyo).

Éste es uno de mis dos sillones actuales. 2011

Mi consulta estaría distribuida más o menos igual que la de mi dentista. Y tendría una placa parecida.

Daría citas, para que la gente no pierda la tarde o la mañana entera en el dentista. No haría doler innecesariamente. Tendría buena mano con la aguja. Siempre pondría anestesia. Le explicaría a todo el mundo los conocimientos necesarios para mantener la boca sana. Haría que mis pacientes le pierdan el miedo al dentista. Les explicaría todo lo que iba a hacer antes de hacerlo. Haría Odontología enfocada a la prevención y controles radiográficos (mi dentista nunca lo hacía) Haría unos tratamientos de calidad para poner a la Odontología en el lugar que le corresponde y lograr que se la respete.

Yo no pensaría en sacar dientes, sino en cuidarlos, conservarlos, restaurarlos. Salvar dientes. Sería un héroe.

Revisiones cada seis meses

Después de haber terminado con el dentista, decidí hacerle caso e ir a visitarlo cada 6 meses. Y sin pedir cita, como siempre, ahí estaba yo, en la sala de espera esperando que me vea y me haga pasar. Me miró como diciendo ¿qué haces aquí?. Me echó un vistazo rápido como para ver el brillo de las amalgamas y ya está.

Yo volví a los 6 meses y luego al año y luego cada verano, en vacaciones. Siempre lo mismo, una ojeada y ya está (solo 3 minutos). ¿Eso era una revisión odontológica? Ni siquiera unas radiografías, explicarme porqué se producen las caries, cómo se hace una buena técnica de cepillado, porqué es importante y para qué sirve la cinta dental, recomendarme un buen cepillo, una buena cinta, un enjuague con flúor, hablarme de la gingivitis, decirme que tengo la mordida invertida, que tengo un incisivo girado, pero que no tiene importancia…, ¡algo, algo, algo de Prevención por favor! Un poco de cultura odontológica.

No, prevención nada, solo revisiones cada 6 meses. ¿Para qué? para ver si aparecía otra caries y hacer más restauraciones de amalgama, ¿para eso?. Y ¿cuándo no haya más dónde restaurar, qué hacemos? ¿Sacar la muela?’??.

Mi futuro lo estaba viendo negro. Tenía que cambiar drásticamente mi futuro. – «Me voy a hacer dentista, para cambiar todo esto»-

Mis padres también fueron a mi dentista

Mi madre después de ir a mi dentista, comentaba en casa que el dentista era amable, cariñoso y te hacía relajar con tonos de voz dulces y suaves. Yo tomé nota. Cuando sea dentista tenía que ser cariñoso, dulce y con un tono de voz suave. ¡¡¡¡Yo no era así, todo lo contrario!!! ¡¡¡¡¿Cómo voy a hacer?!!! Yo soy un tipo bastante alterado, y no puedo transmitir a los demás paz y tranquilidad. Tal vez no pueda porque no soy así, no tengo, o no sé.

Luego mi padre me explicó que el Dr. Llanos le había hecho a mamá un tratamiento para quitarle el pus a un incisivo superior. Para lo cual, me explicó muy serio, que había perforado el diente por dentro, había metido una punta larga dentro del diente que le llegó hasta la punta de la raíz; y así salió el pus. Mi padre terminó diciendo: -«la verdad que Llanos hizo un buen trabajito-» Mi padre estaba sorprendido y admirado por lo que había hecho el Dr. Llanos. El Dr. Llanos le había hecho a mi madre una Endodoncia. Rutina odontológica. Pero en una época donde los dientes con dolor-infección se extraían sin más, una Endodoncia era cosa rara y muy valorada. Y más en 1978 en Comodoro Rivadavia. Los avances tardaban mucho en llegar al Sur del país. A la mayoría de los países pobres del mundo, aún no llegaron.

Mi madre perdió la mayoría de sus piezas dentales por caries y terminó con una prótesis removible.

Luego fue mi hermana Ana, que tiene parálisis cerebral de nacimiento. Sufre temblores, falta de coordinación muscular y retraso mental. Llanos la atendió con mucha paciencia. Es difícil atender a éste tipo de pacientes. Pero mi hermana era como yo, se dejaba hacer. Si hay que hacerlo se hace. Buena voluntad, que pocos pacientes tienen. Colaboración con el dentista, un don poco habitual, y que el dentista valora y aprecia muchísimo, porque lo necesita.

A mi hermana también le puso amalgamas, pero ¡¡¡eran más pequeñas!!!. Mis caries eran más grandes. O sea que hay gente que tiene menos caries, o son más pequeñas, o simplemente, no tienen caries. Yo pertenezco al grupo de peligro. ¡Qué mala suerte!

Luego en 1979 le tocó el turno a mi padre, el último en ir. Se resistía. Tenía piorrea, se le aflojaban los dientes y tenía tan solo 47 años. Cuando llegó a casa, le había quitado los 4 dientes superiores del frente y algo más. Estaba desdentado. Mientras esperaba a que le pusieran los dientes nuevos, tuvo que atender a sus clientes sin dientes, igual que a mi madre.

El dentista le dio un presupuesto que mi padre valoró como muy caro. El dentista respondió: «Es el precio de un T.V. en color». Los televisores en color acababan de llegar y aún eran muy caros.

Mi padre perdió la mayoría de sus piezas dentales por piorrea, y terminó con una prótesis removible.

Esto de que el dentista era caro es otra cosa que marcó mi vida profesional. Hoy creo que el dentista tiene que ser bueno, muy bueno, eficaz y competente. Dar en el clavo, aportar la solución y resolver con calidad y durabilidad.

El precio no importa, se paga y ya está. Sabiendo lo que sé Hoy de los dentistas, la calidad no tiene precio. Un buen dentista resulta, a la larga, baratísimo. Lo malo es que la gente no lo entiende.

¿Quién te hizo esas amalgamas?

Finalmente, después de una larga historia, llegué a la Facultad en Buenos Aires. Ingresé en la Facultad de Odontología de la Ciudad de La Plata, calle 1 y 50; muy lejos de Comodoro Rivadavia, a 2 horas de avión exactamente.

Durante mis años de Facultad, siempre me acordaba de mi dentista, el Dr. Domingo Roberto Llanos. Tratando de igualarlo y luego de superarlo. Con llegar a ser como él, ya me hubiera hecho muy feliz. Pero tenía el destino de superarlo, no podía ser de otra manera, son otros tiempos.

En 1º año, teníamos una minicátedra llamada «Preclínica I» de duración semestral, donde los alumnos aprendíamos las cosas más elementales y básicas de la atención clínica. Para ello, nosotros mismos éramos los pacientes y luego nos intercambiábamos, para aprender a revisarnos la boca mutuamente y hacer una ficha y un diagnóstico.

Se podían ver las muelas de las chicas más guapas, restauradas con amalgamas despulidas y otras ennegrecidas. Otras desbordadas, partidas en los márgenes, desajustadas. Sin anatomía, planas como una mesa o hundidas.

Cuando me tocó el turno a mí de abrir la boca, una profesora joven, de unos 27 años, se acercó a mirarme. Miró con atención arriba y abajo y con una carita de sorpresa, admiración, y deleite, me preguntó: «- Balboa, ¿quién te hizo esas amalgamas tan buenas?-«

Las había hecho mi primer dentista, el Dr. Domingo Roberto Llanos, la persona que despertó mi vocación. Aún conservo muchas de mis restauraciones de amalgama, hechas por el Dr. Llanos hace ya 35 años.

Las amalgamas están aún ahí, en mi boca. ¡¡¡Qué baratas fueron!!!

Facultad Odontología, alumnos La Plata
Terminar una carrera universitaria con master incluído, no implica subirse al carro triunfal, significa trabajar para que tus pacientes o colegas te pongan en el lugar que te mereces. La lucha nunca termina.

Ver más: https://www.juanbalboa.com/dentista-la-profesion-del-odontologo/

175 comentarios

Hola! Me encanto tu historia. Pienso estudiar odontología el año que viene. Y para poder ingresar en la unrn te toman examen de ingreso, las materias para estudiar el examen son física, química y biología ( lo básico) pero que cosas te toman? Es decir, te toman los ejercicios básicos que estudiamos en la secundaria? Me refiero a los ejercicios de química y física. Es muy difícil? Realmente quiero quiero estudiar odontología, pero tengo miedo de desaprobar el examen de ingreso ya que es eliminatorio y solo te dan un oportunidad. Seria de mucha ayuda tu respuesta. Saludos!

Primeramente Muchísimas Gracias odontólogo Juan Balboa, por su Opinión Y por ver espresado lo importante que era para usted llegar hacer un profesional en la carrera de Dentista en en otro sentido pero con el mismo significado Odontólogo, el motivo de este comentario es que quiero Agradecerle Inmensamente a usted , tal vez se preguntara porque Déjeme decirle con mucho respeto a usted por ver espresado su historia con el mundo en el cual me encuentro y que me gusta, porque a travez de personas como usted ayudan inmensamente a los demás A seguir sus estudios , es decir a seguir luchando por lo que uno quiere llegar hacer en la VIDA si de verdad quiere ser alguien de BIEN en el mañana, le Voy a agradecer Muchísimo por que me a Dado un gran motivo para que yo siga estudiando y que luche por lo que yo quiero que es Ser (Odóntologo) Tengo 16 años de edad y me acabo de dar un gran ejemplo de Vida. Le agradezco , que Dios siga Bendisiendolo grandemente y que siga Asia delante como yo lo voy Hacer ,muchísimas Gracias Por darme a conocer un poco mas Sobre la Vida y que lo que se quiere ser con esfuerzo se puede y que para DIOS todo es posible , Gracias

Muchísimas gracias por su ayuda. Disculpe lo extenso del mensaje anterior. Es un dentista digno de admiración :) Ahora puedo ver un panorama más claro. Bendiciones.

La mejor respuesta a tus dudas las tiene tu corazón. Déjate guiar.
Cuando la fuerza de tu corazón supera la de tus miedos, entonces pasarás a la acción.

Saludos. Desde pequeña he admirado y respetado la profesión dd odontología. No sé si tiene que ver con el hecho de que tuvieron que intervenirme quirurgicamente a los siete u ocho años para extraer dos dientes adicionales, creo que sonaba genial el hecho de que tenía dos dientes más que otras personas. Recuerdo la operación y el proceso fue emocionante. Cada visita al dentista era momento de alegría y no podía comprender porqué otras personas odiaban ir al dentista. Al igual que le sucedió a usted, puedo decir que mi doctor fue excelente. También recuerdo que tenía un juego de muñecas con la silla dental e instrumentos, me encantaba realizarle las limpiezas a mis muñecas. Una vez entré a la universidad, tenía muchas dudas y me interesaba estudiar la carrera. Recibí ningún apoyo por parte de las personas que tenía a mi alrededor, busqué ayuda de mi consejera, pero no fue la mejor alternativa y desistí pensando que no iba a poder realizar ese sueño. Me convertí en educadora porque me apasionaba ayudar a otros y educarlos. Luego al terminar la carrera no sabía qué hacer. Por lo que recordè que fue frustrante querer estudiar dentista y no recibir ayuda. Por eso me convertí en consejera profesional. Hoy día ayudo a muchos jóvenes a poner en orden sus pensamientos y seleccionar aquella carrera que va acorde con sus intereses para que así puedan convertir sus sueños en realidad. Desde hace dos años volvió a mi pensamiento la idea «loca» de ser dentista. No sabía si era posible. Investiguè y tendría que realizar la pre médica pues no tenía los cursos necesarios para pedir admisión (si me hubiesen orientado correctamente, pude haberlo realizado simultáneamente estudiando educación). Decidí ir a mi dentista y hasta los días feriados iba a la clínica hacer horas voluntarias. Todo era fascinante en ese mundo. Desde los instrumentos, hasta los procedimientos. Parecía un sueño la idea de tener una clínica y ayudar a las personas a que entiendan lo importante de tener una buena higiene oral. Decidí tomar los cursos (esto me sorprendió porque siempre he sido insegura). Sin embargo, no se me ha hecho nada fàcil. Estudio y trabajo al mismo tiempo. La presión y el estrés han sido factores que han afectado mis calificaciones al igual que la desmotivación porque me frustra no salir bien cuando siempre había sido una estudiante aplicada (a esto le añado la presión de ser adulta, estudiar con estudiantes de primer año, no tener el mismo tiempo ni responsabilidades y tener algunas complicaciones de salud). Otro aspecto es que pienso que tengo que dejar todo para ingresar a la Escuela de Medicina Dental (renunciar al trabajo y a lo que he logrado hasta hoy día). Me preocupa no dar el grado y no tener los recursos económicos. Dentro de mi trabajo (actualmente trabajo como Consejera/Profesora en la Universidad) me he convertido en estudiante en las tardes. Ingresé a la Asociacion de Estudiantes de Pre Dental, he participado en clínicas, charlas y continúo haciendo mis horas voluntarias. Le escribo porque no he encontado a alguien que pueda ayudarme a salir de esta duda. Hoy decidí buscar en internet hasta que di con sus hermosas palabras y no podía dejar de leerlo. Me motivan, deslumbran y dan hasta ciera esperanza. Me parece sorprendente la manera en que despertó en usted ese deseo genuino de ser dentista y la determinación con la que trabajó para cumplir su sueño. Quisiera conocer su opinión respecto a mi experiencia. ¿Me recomienda seguir con mis estudios a pesar de que no me ha ido como esperaba? A veces he pensado desistir una vez más, sin embargo me da una sensación horrible el solo hecho de saber que llegaré a viejita y no logrè estudiar esta carrera. Sé que implica un giro radical la desición de renunciar a mi empleo y volver a estudiar, pero creo que si es mi sueño debo de cumplirlo. Es ilógico que ayude a otros con respecto a la toma de desiciones y yo no pueda hacerlo. Pero a veces es más difícil aplicarse uno mismo las estrategias que utiliza con otras personas. Pensaba que como
Consejera podía ayudar a muchas personas más que como Dentista, pero creo también que tengo la posibilidad de impactar vidas desde una clínica, más aún, puedo hacerlo alrededor del Mundo. Muchas gracias adelantadas. Bendiciones.

Tu carta no es un comentario, es un discurso, un relato donde escribes, y el remitente y destinatario eres tu misma.
Expones,te preguntas, presentas los pro y los contra y finalmente te respondes y hasta aciertas. Creo que la respuesta está dentro tuyo.
La Odontología no es solo servicios al paciente. La Odontología es la ciencia que aplican las clínicas dentales para generar beneficios económicos a través de uno o varios profesionales, asistidos por colaboradores, proveedores y técnicos de laboratorio. Para tener una clínica o un consultorio dental hay que ser también emprendedor y empresario, conocedor del márqueting y mas cosas, y enfrentarse a la terrible competencia que emplea todo lo que he escrito anteriormente. A demás hay que hacer cursos de mejoras, perfeccionamiento, especialización o un Master.
El dentista de cuando yo tenía 12 años se va a extinguir.
Tú tienes que saber que la Universidad te da el título de Odontólogo no de emprendedor y menos de empresario.

¿Quieres ser Empresaria / dentista?

Si estás dispuesta, ¡¡haz realidad tu sueño!! y no llegues a viejita diciendo que querías, te apasionaba, te encantaba, te enamoraba y no lo hiciste.
Suerte.

Hola Juan, le escribo porque hoy volví del dentista con dudas… y queria hacerle una consulta; resulta que tengo caries en las dos muelas del fonde (las de juicio), tengo 26 años, me salieron ya hace un par de años y se acomodaron allá en el fondo bien. El dentista me recomienda extraerlas a las dos porque dice que por el lugar donde se encuntrar seria muy dificil hacer el tratamiento para las caries, que se puede pero que no cree que dure más de 4 años el arreglo, y que ademas es una zona costosa de limpieza y que a la larga me puede traer complicaciones, entonces que al extraer las dos de abajo tambien me tendría que extraer las de arriba porque dice que la muela buscará el contacto con la otra muela, y eso hara con el tiempo que baje…. usted que opina?… las consultas me salen carisimas y no tengo obra social, me vendria muy bien la opinión de otro odontólogo antes de decidir que hacer. Gracias

No puedo dar una opinión concluyente y firme, pero creo que el dentista te aconseja bien, porque lo que dices tiene lógica. Dá el primer paso y luego ya verás.

Me ha encantado tu historia! Yo soy de aqui de España, de Toledo, y estoy estudiando protesis dentales ya que aqui en Toledo no hay odontologia y por motivos economicos no podia irme a estudiar odontologia a otra comunidad, el proximo año quiero hacer las practicas de protesis en Madrid y entrar a odontologia, que es donde mas cerca me pilla. Aunque la verdad es que a veces me asusta el no conseguirlo, por la nota tan alta que piden para entrar o porque no saque la suficiente nota para tener beca y no poder pagarme la carrera pero si, es mi gran sueño y leer historias como la tuya, ayudan a darnos animos de ir a por ello, asi que muchas gracias de todo corazón :’)

Hola Dr. B alba, soy Fernanda y soy de Chile, me encantó su historia y la verdad es que me hizo pensar mucho, soy estudiante de Odontología y la verdad es que tengo mucho miedo, he aprobado todos mis ramos hasta ahora y la verdad es que me ha ido muy bien, hasta ahora…acabo de comenzar el año académico y siento un miedo enorme de lo que se viene, la clinica, buscar pacientes a quienes atender, que no me salgan bien las cosas, que no apruebe un ramo por falta de pacientes, y todo eso me ha hecho incluso pensar que no es lo mío, que talvez debiese buscar otra cosa, sin embargo a veces me veo en el futuro como dentista, me veo junto a alguien que no tenia ningún diente y que ahora los tiene, o frente a alumnos ansiosos por ser dentistas, me gusta mucho el área de la salud porque quiero ayudar a la gente, mi padre falleció de cáncer justo antes de que yo entrara a la Universidad, y no supe si elegir entre enfermería u odontologia, me incline por odontologia porque mi hermana es enfermera y su visión de enfermería no me motivo mucho, y encontré que en odontologia podía ayudar a las personas, pero tengo un miedo enorme a que después me frustre o no me guste tener que hacer restauraciones, me sien to un poco perdida, a veces me da miedo y en otros momentos me siento entusiasmada por seguir adelante, me encantaría tener esa fe y confianza que usted se tenia, admiro su historia y al menos me hizo recordar mi infancia en el dentista y me ha servido de algo en estos momentos, en los cuales incluso he pensado en dejar la carrera, no se que hacer, nose como quitarme el miedo a fallar, ni como atreverme a seguir adelante, un abrazo gigante y gracias por compartir este relato, estoy segura que a muchos les servirá, bendiciones.

Hola, Dr Balboa. Me ha alegrado mucho encontrar su historia la cual disfrute, visualice y admire. Quede conmovida al saber de la manera que usted llego a donde esta ahora y tambien me inspiro un poco mas. Yo tengo 19 años, vivo en EU pero llegue hace 3 semanas de Cuba. Afortunadamente ya comence el college de Miami Dade y estoy empezando a hacerme una vida aqui que me lleve a ser una dentista realmente buena, aunque me tarde 10 años, estoy bien decidida pero algo me atormenta y es que me he investigado ahora que tengo el acceso a internet que no tenia en Cuba y por el momento me resulta imposible ver videos de operaciones masilofaciales que comienzo pero termino cerrandolos porque me parecen escalofriantes, tambien tendra que ver con un muy mal recuerdo que me dejo un cirujano en Cuba al operarme un cordal que resulto larga y traumante pero que quiero superar ese unico miedo que me queda porque mi decision de ser dentista es absoluta. Yo me inclino mas hacia la ortodoncia pero para todo se necesita valor y si no puedo ver eso como voy a hacer en el futuro? Pienso en esto todo el tiempo y no pienso renunciar pero me ayudaria mucho si pudiera obtener un consejo de una persona como usted con la experiencia en el mismo campo y agradeceria enormemente una respuesta. Muchas Gracias!, Dr Balboa.

«-y estoy empezando a hacerme una vida aqui que me lleve a ser una dentista realmente buena, aunque me tarde 10 años, estoy bien decidida y no pienso renunciar-«.
Escribe éstas frases tuyas en una hoja; pega la hoja en la puerta de un armario y no quites la hoja hasta que no cumplas tu objetivo y aunque la hoja se ponga amarilla. Puedes cambiar de planes pero no de metas claras.

Yo odio la cirugía maxilofacial, y no me complace hacer cirugías, sin embargo, el olor a sangre mezclada con saliva ya me es familiar y no lo siento.
Si haces ortodoncia, ¿ que te importa las cirugías? poco.
ESTÉTICA
OPERATORIA
PRÓTESIS
ENDODONCIA
PEDIATRÍA
ORTODONCIA
Todas éstas materias no son cirugía y lo que ves en internet deben ser cirugías mayores.
Yo hago cirugías maxilares básicas, periodontales y de implantología básica. Todo es empezar.No se puede abarcar todo y todo bien.

Escribe y pega en el armario. No te olvides, funciona.

Suerte

Dr. Balboa, buenas noches . Mi nombre es Ana escribo desde La Republica Argentina. Mis deseos de ser odontóloga me ha surgido hace poco, realmente durante bastante tiempo pensé que lo mío eran las relaciones humanas ,luego de terminar mi tecnicatura en Instrumentación Quirúrgica comencé a buscar mi vocación universitaria para el lado de la salud.
Tengo 30 años , y si bien me preocupa la edad y la carrera ( es algo q hablo mucho en terapia) me da miedo dar el primer paso para ingresar a la universidad de odontología. Me da miedo no poder, me da miedo las materias con números y mas si hablamos de química . También me imagino dentro de 10 años brindando sonrisas. Es muy difícil. Tengo miedo a fracasar y resignar todo a mitad de camino. Me da miedo no poder competir con mis compañeros ( ya q el ámbito de salud es muy competitivo) Gracias por leer, Saludos desde Argentina. CFK 2019

Excelente relato Dr, Balboa, le escribo desde el país Mexico en una ciudad llamada Navojoa donde tiene su casa, aqui mi ortodoncista cambio mi vida y la manera de sonreir, no lo notaba ni le daba la importancia que cobró al ver los cambios desde el inicio del tratamiento.
Con un diastema de Luis Miguel y apiñamiento en los anteroinferiores, esto quedó atrás y no podía parar de sonreir cuando me removieron los brackets definitivamente.
Durante el bachillerato no tenia idea exacta sobre que quería ser, mi gran admiración mi tia la Dra Concepción Chavez que se preocupaba por sus pacientes de Medicina Familiar y al ver lo agradecidos por ser atendidos por esta gran doctora yo quise ser como ella.
Me perdí un poco en el camino escogiendo una carrera que según algunos familiares y amigos tenía gran demanda de trabajo. Sistemas de Computo. totalmente errado en esta decisión no me veía en mi propia empresa creando software y viviendo en un ambiente hostil. Definitivamente sentía que debía estudiar algo relacionado a la medicina.
En una gran charla con mi ortodoncista y sobre como había el llegado a estudiar odontologia en sus tiempos, y el disfrute que tuvo al iniciarla y practicarla siendo su propio jefe con una linda asistente, una calma para atender a su gran numero de pacientes cuidando y Embelleciendo Sonrisas Tome la mejor decision de mi vida.
Ahora despúes de mucho recorrido, de estudiar hasta quemarme las pestañas, buscar terminar las clinicas, tratar de aprovechar el tiempo en vacaciones para estar siempre preparado no ha sido en vano y me siento pleno completamento pleno ejerciendo esta noble profesión y con sed de aprender mas para estar siempre actualizado y ofrecer lo mejor de mi.

Me quedo corto al tratar de explicar lo que estoy viviendo siendo un dentista, mi consejo aquellos que no han encontrado que hacer con el resto de su vida.. es Hacer lo que te apasione!!.
En verdad es gratificante en todos los aspectos.

Exito dr Balboa ud escribió un excelente relato que no cuesta trabajo imaginar su grata experiencia.

Me alegro muchísimo de tu satisfacción y certeza en tu decisión.
Llegar a la meta cuesta, mantenerse cuesta otro tanto, a veces más.
La vida no es la meta, es lo que va pasando por el camino.
Suerte en tu camino.Renueva la ilusión.
Éxitos

Hola Dr. Balboa me encanto leer su historia la verdad dentro de pocos meses termino el colegio y estoy muy interesada en estudiar odontologia , me da nervios debido a que es muy costosa ademas muchas personas me ha dicho que si quiero estudiar eso debo tener ya la sonrisa perfecta y no la tengo jajaja esta en proceso. Hace mucho me empezo a gustar eso y se que con su historia motiva a muchas personas incluyendome a mi

Hola Dr.Balboa.
Tengo 17 años y ya termine la high school, de verdad me llama mucho la atención la odontología, siento que es mi vocación el poder llegar a ser doctora y poder ayudar a «mis pacientes», ahora cuando entre a la universidad, si Dios me lo permite, quiero elegir esa carrera.
Pero tengo miedo, miedo a tomar la carrera y tener que quedarme por medio camino, a ser incapaz de terminarla y eso me frena, pero al mismo tiempo pienso: «Arriesgaté, porque el que no se arriesga no gana», trato de animarme a mi misma e ir por lo mío.
Cuando tenía 13 años el ser dentista comenzó a llamarme la atención y desde ese tiempo asta ahora que tengo 17 no he cambiado de opinión y al contrario cada día me emociono y me enamoro mas de ella.

Aqui en la República Dominicana, esa carrera es una de las mas caras y pues no soy una persona con muy buenos recursos, pero gracias a Dios tengo a unos padres que se que me van a ayudar con todo lo que tenga que ver con «Estudios y superación», pero también se que ellos no estarán para siempre.
Estaba pensando hacer un curso de Farmacia en una academia que se llama: Infotep, el curso es para poder trabajar y ayudar a pagar mis gastos en la universidad ya que como le he contado la carrera es muy cara y yo se que mis padres necesitaran ayuda por mas que ellos digan que no.

-He investigado muchas cosas como: Que se necesita tener para llegar hacer una odontóloga y no se si es ilusiones o entusiasmo, pero todo lo que dice lo tengo y eso me causa una emoción increíble.
Cuando hablo de esto siento una felicidad dentro de mi INEXPLICABLE, soy muy expresiva y sentimental y aunque no me lo crea, pero casi asta las lagrimas se me salen cuando hablo de esto.
Por eso se que esto lo tengo desde dentro el ser una dentista.
Es mi sueño e iré por el.

Me gusto mucho su historia y le deseo mucho éxito en su vida y que el señor lo colme de bendiciones y salud.

Gracias por leer

Si es tu sueño y realmente lo quieres, no pierdas el tiempo estudiando otra cosa, ni tampoco en el parálisis del análisis.
Pregunta: ¿ qué tengo que hacer? y haaaazlo?. Ya.

Hola, doctor. Soy de colombiana, ya dentro de un año término de estudiar el bachillerato, y mi mayor sueño es poder estudiar odontología. Y le cuento que me identificó muchísimo con usted, me han dicho que seré un saca muelas, que vere cosas asquerosas, que es muy costosa. Le juró que eh llorado cuando mis padres u otras personas me han dicho que no estudie esa carrera por lo cara, la verdad haré muchos esfuerzos por lograrlo. Su historia es casi igual a la mía. Y si usted puedo yo también, gracias a Dios mis padres han recapacitado y me apoyaran.

La verdad le cuento que soy un poco asquienta por ser mujer y eso. Quiero que me responda y me comente. Si podré ha llegar ha ver cosas demasiado asquerosas, ahorita vi un vídeo de una persona con larvas en la boca. Y pues quisiera saber un poco, de su experiencia, en ese ámbito del mal higiene en algunas personas…

La verdad cuando sea toda una dentista no quisiera tener unos casos así. Pero con amor todo se puede.

Agradezco mucho su historia dr. me a servido mucho para reflexionar, yo soy estudiante de bachillerato y estoy interesado por esta carrera, solo que me dicen que es muy cara estudiarla pero no se que tanto, tampoco se nada del campo de trabajo, o sea, con que otros profesionales se trabaja, que tan saturada es la carrera y lo mas importante si se puede trabajar mientras se estudia. Me serviría mucho su ayuda ya que estoy muy perdido, pero me gusta mucho esta carrera

Hola Dr. Balboa me gusto su relato de como nació su amor por la carrera. En diciembre salgo de la preparatoria y quiero estudiar odontología soy de Querétaro México. Tengo muchas ganas de estudiar, aprender y ayudar a la gente con el cuidado de su boca. Pero hay algo que me detiene muchísimo, y es que mis dientes están chuecos (no me los e podido componer con un dentista porque mis papás no me han ayudado en ese aspecto), otra cosa es que siempre me e lavado los dientes pero por alguna razón el esmalte de mis dientes no es blanco y están decolorados, la verdad espero poder componérmelos pronto pero la verdad tengo miedo de entrar a la universidad y que yo llegue con mi dentadura asi… Que puedan pensar «Quiere ser odontólogo y sus dientes están feos» :(
Saludos Dr. Balboa

Todo lo contrario, tus dientes feos son el estímulo para que prestes la mayor atención y obtengas la mayor experiencia de como se padece, se resuelve y me mantiene una boca restaurada. Cuando estés en 4º o 5º curso ya sabrás a donde acudir para que te arreglen los dientes y estarás mejor preparado para saber a quien elegir. Tú camina hacia tu meta, que los caminos ser abrirán cuando no mires más que tu meta. ENFÓCATE en lo que quieres, no en tu dentadura.

Muchas gracias por esta historia.me conmueve bastante por que desde niña siempre queria ser odontologa ,incluso cuando tenia 8 O 9 años yo tembien me intentaba sacar los dientes yo misma,le decia a mis familiares que iva a ejercer esa profesion y ellos se reian.me decian que no tendria fuerza para sacar una muela.
sim embargo, debido a que no contaba con los recursos suficientes para estudiar esta linda carrera ,opte por estudiar administracion por que me llamo la atencion,la realidad es que ya me voy a graduar de administrador a mis 25 años .Pero aun sigo teniendo en mi corazon el deseo de ayudar a las personas a travez de esta ocupacion.por lo tanto buscare cualquier oportunidad para alcanzar esta meta.por que en realidad me encanta,y no lo haria por dinero , si no por que me gusta.creo que tengo tiempo para estudiar esta carrera verdad?

Dr. Balboa, gracias por el tiempo dedicado a escribir esta excelente historia, su pasión por la odontología, estudiaré en la UACH en México para dentista, espero ser tan bueno como usted, una persona dedicada, apasionada, pero más que nada, alguien que busca dar lo mejor a sus pacientes, eso es lo que distingue a un dentista, gracias.

Que grandiosa historia, se nota la verdadera pasión en su profesión estimado Dr. Balboa, en el colegio ni siquiera nos dieron orientación vocacional, me gradué del colegio en medio de una crisis familiar así que olvídate de la universidad y busca un trabajo para ayudar en casa, ademas las universidades son muy costosas y más cuando ni siquiera sabía que carrera elegir -siempre me ha gustado las ciencias naturales, las artes y manualidades, mis amigos se sorprenden porque soy una persona muy pulida y no dejo pasar por alto ni el mas mínimo detalle, aunque dicen que como he dejado que se desperdicie mi vida, lamentablemente por cuestiones de dinero sólo pude realizar estudios en Gestión Humana con duración de 3 años apenas voy a graduarme, ni he podido realizar la etapa práctica, que pocas oportunidades las de este país, deberé hacer un proyecto para obtener mi título- ahora miro atrás desde que salí del colegio y digo, DIOS!!! el tiempo si que pasa rápido y más cuando ni sabes que hacer realmente con tu vida. Un amigo me ha dicho que esto no puede seguir así, que soy muy inteligente y que soy muy joven -28 años- aunque a esta edad ya somos viejos en mi país (Colombia). Aún así él me dice, «deberías proyectarte mejor, estudia algo que no tengas que depender de un jefe, ni de otras personas para obtener un empleo o conservarlo, para obtener un trabajo de oficina es como pedir limosna, además mira que usualmente la secretaria es la hija del amigo del gerente, el supervisor de calidad es el sobrino del jefe, etc… entra a estudiar otra vez y vete por algo que te guste, te apasione, en lo que puedas ser también tu propio jefe y no depender de obtener un empleo en alguna empresa o te dé mas alternativas para cumplir tus sueños, siempre cuentas con mi apoyo.»
He empezado -no se si un poco tarde- analizar que quiero hacer realmente en mi vida, sin embargo tengo amigos que me dicen, «anímate que te apoyamos». He pensado mucho en odontología, puesto que soy muy solitario, introvertido y otras veces puedo ser muy extrovertido, me encantan las manualidades (le hago los trabajos del colegio a mi sobrino: maquetas, figuras de barro, dibujo técnico y todo lo del campo de su materia artística, jejeje) me gusta ser pulido en las cosas que realizo, analizo mucho las cosas y me fijo en el mas mínimo detalle. Eso sí, odié la física y la química en el colegio, no porque fueran aburridas sino por el profesor me parecía malo para enseñar y me sembraba disgusto por la materia y sensación de que sólo daba clases por dinero o porque fue lo que le tocó ser en la vida.

He tenido buenas experiencias desde niño cuando visitaba al odontólogo y siempre he pensado que la salud dental es algo muy importante, de hecho pienso que una buena cara y una sonrisa sana son la carta de presentación de una persona y una salud bucal influye mucho en la autoestima de la gente. Tengo una odontóloga conocida que se le nota la pasión por su trabajo, ella me extrajo dos cordales y realizó un trabajo estupendo… También recuerdo cuando era niño y en la escuela nos visitaba el Dr. Muelitas de Colgate, me parecía super emocionante porque nos enseñaba como cepillar los dientes y al final nos dejaba un regalo: un pequeño botiquín de cartón azul donde en el interior había un cepillo de dientes, crema dental y seda dental y un pequeño libro-cuento de juegos. Me encantaba ese regalo… A los días rogaba en casa que quería ir al odontólogo, jajaja.

Me gustaría estudiar odontología (duración de 5 años con practicas clínicas desde el semestre 3) pero no estoy muy seguro, puesto que he sido una persona llena de miedos y sueños aplastados por situaciones antes comentadas y por las influencias familiares -esas influencias que te hacen sentir el «no podrás lograrlo» o de «eres un inútil»- que te repiten tanto que te las terminas creyendo, me entristece ver cómo no conté con el apoyo de nadie ni algún tipo de orientación que me ayudara a aclarar que hacer con mi vida y luchar por ello.

Lo que mas me frustra es que ya tengo 28 años y siento que mi vida se ha desperdiciado, debo elegir una profesión por la que sienta verdadera pasión y la odontología me atrae, pero soy una persona con miedos como: si podré? no perderé el dinero? que dirán los compañeros de clase al verme «viejo»??? me sentiré mas fracasado teniendo compañeros de clase de apenas 17, 18 o 21 años? y cómo pinta graduarse de odontólogo o alguna otra carrera a los 34 años??? Pero creo cuando hay pasión, nada importa y que la vida es de riesgos y si no empiezo, cómo lo sabré? que me aconsejas. Puesto que tengo ciertas cosas que me orientan a esta carrera (lo introvertido-extrovertido, solitario, las manualidades, lo pulido, me fijo hasta en el mínimo detalle, analizo mucho, juegos de análisis y destreza mental y manual) además me parece una carrera interesante y los odontólogos siempre he creído que hacen una expléndida labor… aunque no sé como me irá en las clases de química, física, matemáticas, puesto que en mi ultimo año de colegio tuve cierta dificultad en ellas pero me ha ido bien en general, sólo creo que he tenido malos profesores.

Agradezco tu consejo.
Feliz tarde y felicitaciones por haber logrado ser quien eres.
Saludos de Colombia

Desconozco cual es el sistema de ingreso en la facultad de odontología en Colombia, pero si consigues ingresar y realmente te apasiona ser odontólogo, ya lo eres. Solo es cuestión que pasen los 5 años, porque los vas a aprovechar. Ponte en marcha. A nadie le importa tu edad sino tu pasión. Suerte.

Hola Dr . Balboa me encantó su historia todo lo visualize y me identifique !!! Yo al igual que usted me enamoré de la carrera en el colegio muchos de mis compañeros aún pensaban que estudiar y yo lo tenía bien claro conseguí plan de estudio universitario y matriculé no tenía nada en que pensar desde hace mucho tiempo lo tenía decidido , ingresé a la facultad y todo me encantaba aún más en clase yo veía a los profesores y en mi mente pasaba » algún día yo podría dar clases » yo me veía terminando mi carrera (duré 2 años de carrera) pero bueno las cosas no se me dieron llegaron problemas familiares y con ellos economicos la universidad no brinda beca a carreras tan caras (uno paga materias, laboratorios, campo clínico -‘ellos no podrían perder tanto ‘) llegué a sentir por un momento que todo había acabado no sabía que hacer , lo que sí tenía claro esa que debía seguir sacar un título y poder laborar pero ya veía perdido mi pasión y bueno decidí para no desviar mi camino y por ende que la carrera con forme pase el tiempo cada vez es más costosa económicamente ingresé a otra facultad y estudié Asistente Dental me gradúe es lo que me gusta , claro con limitantes por que no puedo ser yo quién me siente atender al paciente pero se que estoy ahí rodeada de lo que me gusta aprendiendo cada día más asistiendo y , no logré mi objetivo principal pero bueno ahí estoy en el ambiente lo mío era servir y me gusta tratar con doctores buenos tanto personal como profesional y no tengo duda que usted es uno de ellos .
Y ya en esto Doc he visto que toda asistente tuvo el sueño de ser odontólogo y muchas ni se dieron la oportunidad de intentar me queda eso poquito que logré aprender cuando estuve casi que por la mitad de mi sueño !!!! Saludes y bendiciones

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