Se me cayó un empaste

¿Se te cayó el empaste o se te rompió la muela? O en realidad se te está haciendo un agujero de caries debajo del empaste y por lo tanto: ¡Se te está cayendo todo! Y no lo sabes…

El empaste que se te cayó, ¿es justo uno de los más recientes que te han puesto?, ¿es nuevo?

El empaste que se te cayó, ¿se te cayó más de una vez?

¿Estás hasta las narices de que te lo vuelvan a poner?

¿Estás pensando en cambiar de dentista?

Hermosas fotos del Dr. Sebastián Velázquez. Cuando un empaste se va, un amigo se ha perdido, que a veces lo puede reemplazar la llegada de otro amigo. En este caso fue para mejor.

Hoy en día, con los nuevos materiales y sus nuevas técnicas adhesivas-retentivas, es menos habitual que los empastes se caigan.

Cuando se nos cae un empaste, se nos caen muchas cosas más. La primera en caer suele ser la confianza en nuestro dentista.

También se nos cae la paciencia.

Tenemos que llamar al dentista. Otra vez.

Pensando en pedir permiso en el trabajo, pensando en la aguja para la anestesia, en el zumbar de la turbina, en el tiempo en la sala de espera, en el tiempo en el sillón, pensando en el dinero y en las dudas sobre el resultado…, se nos cae el alma al suelo, y se nos puede caer el mundo encima.

Tranquilidad, paz y sosiego, que un empaste es solo un material, una muela es solo una parte de ti, y tú, eres mucho más que todo eso.

CALMA, CALMA, CALMA, CALMA.

¿Por qué se cae el empaste?

Vamos a analizar el escenario de los empastes caídos. Esos que se han roto (fractura), o que se caen debilitados por caries (caries secundaria por filtraciones); o simplemente se caen, limpiamente, ¡se desprenden, y ya está! (falta de retención).

FALTA DE RETENCIÓN

FRACTURA POR FUERZAS

FILTRACIONES DE CARIES

«-El dentista es el culpable. Él fue el que puso el empaste y lo puso mal; que lo vuelva a poner. Pero ahora que lo ponga bien-«.

¡¿Y cómo es bien?!

Analicemos.

Porque tú, ante todo y sobre todo, no tienes culpa de nada. Absolutamente de nada.

Porque tú siempre comes todo blandito. Es más, comes siempre del otro lado.

Es más, tú no comes, para no romper el empaste.

Comes todo batido y en pajita.

¡Se rompió porque el material es malo! ¡El dentista es malo, lo puso mal y todo está mal!

¿Seguro?

No te pongas mal tú.

Analicemos

CALMA, CALMA, CALMA, CALMA

Cuando se sospecha o confirma que se nos cayó un empaste, hay que pedir una cita con el dentista lo antes posible.

¿Es una emergencia o es una urgencia?

Emergencia

1. f. Acción y efecto de emerger.

2. f. Suceso, accidente que sobreviene.

3. f. Situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata.

Urgencia

1. f. Cualidad de urgente.

2. f. Necesidad o falta apremiante de lo que es menester para algún negocio.

3. f. Caso urgente. Lo necesito para una urgencia.

4. f. Inmediata obligación de cumplir una ley o un precepto.

5. f. pl. Sección de los hospitales en que se atiende a los enfermos y heridos graves que necesitan cuidados médicos inmediatos.

Un empaste caído, no suele ser una urgencia, tan solo, es algo que acaba de suceder, que acaba de emerger.

Es un acontecimiento que acaba de presentarse inesperadamente. Es más, puede ocurrir súbitamente, y sin que el paciente se dé cuenta.

Es una EMERGENCIA, no una urgencia.

En el preciso instante en que el paciente se percata y sabe positivamente que se le cayó un empaste, lo nota. Nota como algo que le rasca la lengua. Nota como un agujero, un vacío rasposo que antes no tenía.

O sencillamente, el paciente encuentra en la boca un trozo de empaste. Gris si es amalgama, blanco si es composite.

Al poco rato puede aparecer dolor o sensibilidad, o no doler nada.

Es el momento de llamar al dentista.

Pedir una cita para que el profesional confirme, descarte y resuelva la situación.

Pero no…, en vez de eso, hacemos una autovaloración de nuestras circunstancias personales y decimos: «-como no me duele, ya iré cuando tenga tiempo-«.

POSTERGAR. Cuando se trata de ir al dentista, postergar es el lema. Postergación hasta que no pueda más.

El tema está en que NO DUELE y si no duele, ya iré cuando me empiece a avisar.

Cuando empieza a avisar…, pues… es solo un aviso. Esta semana no tengo tiempo para llamar al dentista.

Lo malo es que cuando por fin llamas a la clínica dental, es el dentista el que está muy ocupado; y te da cita para la otra semana. Y tú te preguntas, pero, ¿cómo puede ser? Si lo mío es una URGENCIA.

Tú pensabas que era llamar al dentista y ¡¡¡tener cita para cuando tú quieras y a la hora que tú quieras!!! Pues no siempre es así. La mayoría de las veces la agenda está muy saturada. Hay que llamar lo antes posible.

Postergando pasa 1 semana, 1 mes, 3 meses, 6 meses, un año. ¡Mientras no duela!

Pero cuando empieza a doler, lo que fue una EMERGENCIA, se transforma en una URGENCIA desesperada. ¿Porqué somos así?

Cuando se sospecha o confirma que se nos cayó un empaste, hay que pedir una cita con el dentista lo antes posible.

¿La pieza te está doliendo?

Si al caerse el empaste, la pieza empieza a doler o a estar sensible, entonces el paciente lo interpreta como una URGENCIA.

La urgencia no es el empaste caído, la urgencia es el dolor que se está presentando insistente.

En cuanto descubrimos que se nos cayó el empaste, debemos pedir una cita con el dentista para resolver o paliar el problema y no terminar teniendo dolor. Hay que tratar de evitar llegar a esa situación.

Una vez el dolor se instala, se hará irreversible, y requerirá sí o sí una endodoncia, previa al empaste. No hay vuelta atrás.

Cuando el paciente llama al dentista, habitualmente no llama porque se le cayó el empaste, generalmente llama porque le duele. Le duele un poco, le duele aveces, pero le duele; y tiene miedo de que el dolor se haga intenso, insoportable e incontrolable.

Puede que ya haya tenido historias de dolor, con capítulos de mayor o menor intensidad. Episodios que el paciente ha soslayado tomando un analgésico.

La urgencia no es el empaste caído, la urgencia es el dolor o la sensibilidad al dolor.

CALMA, CALMA, CALMA, CALMA

Cuando se sospecha o confirma que se nos cayó un empaste, hay que pedir una cita con el dentista lo antes posible.

¿Es un empaste estético?

Los dientes que se consideran estéticos, son todos aquellos que se ven, tanto al hablar como al reír. Aquellos dientes que el paciente no puede ocultar, ni con disimulos, ya sea por su personalidad extrovertida o por su trabajo vista al público.

Una persona con cara de pocos amigos, rudo, que trabaja solo y que está felizmente casado desde hace años, o no tiene pareja, le suele «importar muy poco«, la estética; sobre todo los pacientes de género masculino.

También están, los que no tienen un/a – esposo/a que le diga: «- ¡Así!!!, con ese diente roto, no te quiero ni ver!-«.

En cambio una mujer -sea joven, madura o mayor- es otra cosa. Su imagen y su estética dental suelen estar entre sus mayores prioridades.

Cuando se cae un empaste en el sector estético, el paciente suele llamar al dentista rápidamente, con urgencia. Se trata de un diente anterior. «-Es un diente muy importante-«, suelen decir.

Menos las muelas del juicio, todas las piezas son importantes.

Se trata entonces de una emergencia, pero el paciente lo considera una urgencia. URGENCIA ESTÉTICA, aunque no le duela.

Cuando se sospecha o confirma que se nos cayó un empaste, hay que pedir una cita con el dentista lo antes posible.

¿Cuánto hace que se te cayó?

El paciente puede que llame para pedir una cita, cuando ya han pasado varios días, semanas o meses, o ya ni se acuerda cuando se le cayó el empaste.

Cuando se sospecha o confirma que se nos cayó un empaste, hay que pedir una cita con el dentista lo antes posible.

¿Es un empaste provisional o definitivo?

Puede ocurrir que el paciente lleve en la boca un empaste provisional, a la espera «por alguna razón misteriosa» de que se le ponga el empaste definitivo. Los empastes provisionales no deberían estar en la boca más de 2 semanas sin control.

¿Es un empaste antiguo (5 o más años) o tiene meses?

Si el empaste está situado en el sector anterior-estético, y es un empaste grande (reconstrucción), el paciente suele «saber» los años aproximados o exactos que lleva puesto el material en su boca. Lo mira todos los días.

Si es una muela muy posterior y del maxilar superior, puede que no tenga ni recuerdos (a no ser que le moleste de vez en cuando y eso le haga acordarse de la muela).

Cuanto más nuevo sea el empaste (1 o 2 años) y que se caiga, peor es la situación, ya que un empaste «nuevo», debería durar más.

¿Por qué se cae? Hay que descubrirlo

El dentista tiene que descubrir las causas antes de volver a intentarlo, porque si no lo descubre:

Volverá a caerse, volverá a fracasar, y el paciente no volverá a la consulta de ese dentista.

Si no es viable hacer un empaste, habrá que hacer una corona de porcelana.

Repito, si no es viable hacer un empaste, habrá que hacer una corona de porcelana

Si el empaste es antiguo (10 o más años), mejor, pues significa que ya ha funcionado, durado y dado un servicio y sobre todo, ha sido «rentabilizado». Aunque para muchos pacientes eso no es suficiente. Según muchos, los empastes son «para toda la vida».

La dentadura humana debería ser para toda la vida, ¿no? Sin embargo hubo que inventar las dentaduras postizas y los implantes… ¡¡para reemplazarla!!

¿Seguimos analizando?

Al pasar muchos años, la boca va cambiando, y con el tiempo el empaste antiguo se deteriora, se gasta, se debilita, o la muela se gasta, o una caries nueva aparece y empieza a socavar el material, o…, todo es posible.

Cuando se sospecha o confirma que se nos cayó un empaste, hay que pedir una cita con el dentista lo antes posible.

¿Es una pieza que tiene hecha una endodoncia o no?

Si la pieza tiene realizada una endodoncia, no hay dolor. Y si no hay dolor, eso te da un respiro.

¿Es blanco o es grisáceo?

Toda la vida, los empastes, para los pacientes, eran negros o blancos. Negros los de amalgama y blancos los blancos… los de composite.

Yo, desde 1997 no pongo empastes de amalgama (grises, plateados). Todos mis empastes son, desde entonces, blancos, color natural camaleónico.

Es interesante «ver«, como año tras año se ven menos y menos pacientes con amalgamas. Los pacientes que llevan amalgamas, aquí en España, son aquellos que recibieron tratamiento antes del año 2000 aproximadamente.

La clara tendencia actual, es el no uso, en absoluto, de la amalgama.

El composite es de color natural. Tanto, que a veces, ni el dentista los distingue con claridad.

He visto muchas amalgamas rotas. He visto muchos menos composites rotos.

Cuando se cae un empaste blanco, el paciente coge el trozo entre los dedos, lo mira, y puede pensar que se trate de un trozo de muela.

Cuando se cae un empaste de amalgama, el paciente coge el trozo entre los dedos, lo mira, y puede pensar que se trate de una piedrecilla.

Cuando al pasar la lengua, nota algo raro piensa: ¡¿-será un trozo de empaste-?!

Cuando al pasar la lengua nota que le falta un empaste y ¡no lo vio!, piensa: -me lo tragué-,¡-me tragué el empaste-!.

Cuando se sospecha o confirma que se nos cayó un empaste, hay que pedir una cita con el dentista lo antes posible.

¿La lengua nota un agujero?

La lengua suele notarlo todo. Menos lo que le conviene.

Hay pacientes que vienen a consultar porque dicen que tienen un agujero encima de la muela y que tienen miedo que haya que empastarla. Que lo notan con la lengua desde hace un tiempo.

Y resulta que ¡¡¡NO TIENEN NADA!!!

Y otros, esos que sí tienen una caverna en la muela, muchas veces sucede que dicen no notar nada. Dicen no saber nada. Dicen no sentir nada, que nada les molesta. ¡¡¡Y TIENEN UN CRÁTER LLENO DE COMIDA!!!

Otras veces vienen a consultar porque tienen la lengua lastimada y les duele la lengua, les duele mucho la lengua. ¿El motivo? El borde afilado como cuchilla de una muela rota o con cavidad en la muela que no tiene empaste. Sin empaste, porque este se cayó… ¡pero no lo saben! No se dan cuenta de que se les cayó un empaste.

La lengua es muy sensible y caprichosa. Nota lo que quiere, si quiere.

Cuando se sospecha o confirma que se nos cayó un empaste, hay que pedir una cita con el dentista lo antes posible.

¿Por qué se caen los empastes?

Sería el título para el último capítulo de un libro de OPERATORIA DENTAL restauradora y estética, capítulo 24 Fracasos en operatoria dental

Ese es el capítulo que ha tenido que estudiar o leer tu dentista.

Tu dentista debe advertirte, que las piezas dentales se pueden empastar, restaurar o reconstruir, ¡hasta un cierto límite!

No todo se arregla con empastes.

No todo se empasta.

Muy básicamente depende de:

El tamaño de la restauración (cavidad). Cuanto más grande el empaste menos resistencia de las paredes de la muela, o menos retención del empaste, y más posibilidades de filtraciones y de caries secundaria.

Si la pieza está o no está endodonciada (le quitaron el nervio). Muela con endodoncia, mejor hacerle una corona antes que un empaste.

Y sobre todo de las fuerzas de impacto o fricción que recibe la pieza, cuando el paciente hace rechinar las muelas. Bruxismo.

Acorde al tipo de relación de contactos interdentales de mordida o intercuspidación (oclusión y desoclusión), el paciente puede desarrollar mayor o menor fuerza, no solo por la fuerza muscular, sino por la multiplicación de las fuerzas al presentarse palancas entre las cúspides, insospechadas por el paciente.

De esta manera es muy, pero muy importante diseñar los empastes conociendo la oclusión del paciente.

Tú no necesitas saber por qué se caen los empastes, tú necesitas un dentista que sí lo sepa.

Tu dentista domina todos estos conocimientos y los aplica en el arte restaurador. Y también domina el arte y la ciencia de los materiales dentales, sin los cuales no habría ODONTOLOGÍA RESTAURADORA Y REHABILITADORA, funcional y estética.

Cuando se sospecha o confirma que se nos cayó un empaste, hay que pedir una cita con el dentista lo antes posible.

¿Se puede volver a empastar?

Habla con tu dentista.

Déjame adivinar: el empaste se te cayó comiendo algo blando, ¿no?

Sí.

¿Ya estás más tranquila/o?

¿Se te cayó un empaste, no se te cayó el mundo?

Dr. Juan Balboa

Clínica Dental Dr. Juan Balboa
Rúa Marqués de Riestra 19, 2ºB,
Pontevedra (Pontevedra)
Teléfono 986 86 36 02

Por Dr. Juan Balboa

Odontólogo, colegiado nº 328, Pontevedra, España. Ejercicio profesional en mi consulta particular. Diseño y creación de sonrisas funcionales, estéticas y duraderas. S.O.I. Servicios odontológicos integrados.

Deja una respuesta