Yo llevo más de 20 años trabajando como Odontólogo y puedo contar con los dedos de las manos las personas que me han pedido cita para consultar algo respecto al mal estado de sus encías.
Es más, algunas hasta las recuerdo porque me sorprendieron. ¡Mira, un paciente preocupado por sus encías! ¿cómo se llama?, ¿de qué signo es?, ¿es extranjero?, ¿qué inteligente es, verdad?, me cae bien. La mayoría eran mujeres.
También son pocos los pacientes que he visto en mi consulta que no tenían gingivitis marginal crónica o gingivitis en las papilas interdentales. ¡Un paciente con las encías absolutamente sanas!, me llama mucho la atención cuando me encuentro con uno.
¿¡Un paciente que no tiene ni siquiera gingivitis leve!? Quiero verlo para felicitarlo y preguntarle: ¿cómo lo haces?

Quisiera ser investigador en Genética, Biología molecular o inmunología para descubrir: ¿Qué es lo que hace la diferencia?, y encontrar un remedio definitivo. Sería como para merecer el Premio Nobel.
También es cierto que si bien la gingivitis no tiene cura definitiva, sí tiene un tratamiento, que la elimina y la previene: la fisioterapia gingival junto con la motivación (psicoterapia bucal) del afectado.
Y habiendo un tratamiento así de sencillo y económico, es cierto también que la gingivitis no se ha podido controlar, porque en realidad, ¿a quién le importa?
¿Sabes por qué no le importa a nadie?, en primer lugar porque no duele, y en segundo lugar.., hasta aquí puedo contarte, continúa leyendo…
¿Qué es la gingivitis marginal crónica?
Gingivitis es la inflamación de la gíngiva, o sea, del tejido gingival que rodea los cuellos de los dientes, o sea, de la encía. Hay muchos tipos de Gingivitis, pero la más común, la más habitual y frecuente de ver es la Gingivitis marginal crónica. La que afecta a los dos o cuatro milímetros de encía adherida, en el cuello de los dientes y muelas.
La Gingivitis marginal crónica, es la enfermedad de mayor incidencia en la población mundial. Sin embargo casi ni se habla de ella, porque no duele, ni mata, ni es contagiosa y cuando sólo se presenta en las muelas, tampoco es antiestética. Y hasta los pacientes la suelen considerar como algo normal, porque siempre la han padecido, nunca le ha dolido y otra cosa no conocen. Si no duele, será normal…
Se trata de una congestión o inflamación de la encía que rodea el cuello dental, que puede abarcar a un grupo de dientes o toda la boca, provocada básicamente por la irritación diaria de las toxinas e irritantes producidos por las bacterias de la placa bacteriana.
Si estás interesado realmente en controlar o curar tu Gingivitis, va a ser mejor, que te enteres un poco más ¿qué es la Placa Bacteriana?, porque ahí está la madre del cordero.
Saber más: Placa bacteriana, placa dental o biofilm
La gingivitis no entiende de edad, aunque no es frecuente en dientes de leche (dentición temporaria), sí lo es, en niños con dentición mixta (en recambio) o dentición permanente. Por supuesto en jóvenes y adultos. En mayores, o sigues con tu Gingivitis o ya te atacó y te derribó la piorrea (periodontitis)
Hay diferentes formas de presentación de la gingivitis, que la hacen más o menos notoria o incluso totalmente desapercibida. Hay Gingivitis agudas y crónicas. Hay gingivitis leves, moderadas, graves y hasta una gingivitis ulcero-necrotizante aguda (G.U.N.A.). Hay hingivitis condicionadas por otros factores irritantes locales, a parte de las bacterias, y las hay condicionadas por factores generales (Sistémicos) como la diabetes, embarazo, predisposición genética, inmunidad, fármacos, tabaco, estrés etc.



Por todo ello no empieces a comerte el coco, pensando en desastres como perder los dientes, y pide una cita con tu dentista para poder explicarle lo que sientes o temes y que te haga un buen Diagnóstico Periodontal.
¿Cómo sabe el dentista que tengo gingivitis si yo no siento molestias?
El dentista que diagnostica encías, lo primero que hace es mirar el aspecto general de toda la boca y la higiene oral. Y, en cuanto a las encías se refiere, mira:
El contorno, la forma, el aspecto, el color, la consistencia, la adaptación al diente, el biotipo gingival.
Observa el sarro (cálculo), la acumulación de detritus, materia alba.
Chequea las mal posiciones dentales y la ausencia de piezas o presencia de espacios entre ellas (diastemas) que facilitan la retención de placa bacteriana.
Valora tu mordida y si respiras con la boca abierta. También valora si tienes el paladar ojival o malformaciones gingivales, que dificulten la higiene y faciliten la acumulación de bacterias.
También tiene que comprobar los empastes, coronas, puentes y demás restauraciones, hechas por otros dentistas, que puedan estar mal ajustadas y retengan bacterias o impidan su eliminación.
Hasta ahora sólo ha mirado. Ahora, utilizando su Sonda Periodontal (sin anestesia, no duele), hace una exploración del Surco Gingival para comprobar o añadir otros datos al diagnóstico:
Sangrado al sondaje, sensibilidad al sondaje, profundidad de surco o bolsa, adhesión al diente.
También puede pasarte una Cinta Dental entre algunas piezas empastadas, para ver si se desliza correctamente sin romperse o deshilacharse. Al retirar la cinta de la boca, se puede comprobar, si el hilo huele a boca limpia o huele a boca sucia; y sobre todo, puede comprobar si sangra o no sangra la encía al pasar la cinta dental. Y también saber si tienes halitosis.
Saber más: Mal aliento o halitosis. ¿Cuáles son las causas?


LA ENCÍA SANA DE VERDAD,
NO SANGRA ni duele AL CEPILLAR,
NI AL PASAR UN HILO DENTAL.
¿ESTÁ CLARO?

El signo inequívoco de que tienes gingivitis, es el sangrado gingival. La encía te sangra al cepillarte los dientes. Puede que veas sangre en el cepillo o al escupir, pero solo de vez en cuando. O puede, que te sangren todos los días al cepillar. O puede, que al morder una manzana, te quede sangre en la dentellada que le diste.
También puede ser, que las encías no te sangren, ¡porque no cepillas las encías!, solo cepillas los dientes, o las cepillas con mala técnica.
También puede ser, que no te sangren las encías por fuera, pero sí, si cepillaras también por dentro, del lado lingual y del lado del paladar.
También puede ser que no te sangren las encías de los dientes anteriores, pero sí las muelas del fondo, sobre todo las del juicio.
También puede ser que no te sangren nada de nada en ninguna zona de la boca, pero, al pasar una cinta dental, en el medio de los dientes, entre muela y muela, sí te sangran.
También puede ser que tú te pases la cinta o hilo dental y no sangra la encía, porque no la metes hasta bien por debajo del fondo de surco gingival, donde están las bacterias y la congestión. «- Hayyyyy, pero es que ahí me duele-«. Te duele, porque nunca la pasas, o no lo haces bien.
También puede ser que no te sangren, porque nunca en tu vida has probado a usar la cinta dental.
Todo esto, el dentista experto en encías, lo sabe y te puede ayudar a identificar y solucionar el problema.

¿Por qué sangra la encía?
La encía sangra porque está inflamada o simplemente congestionada en forma crónica. Crónico se refiere a que es constante, está siempre así, así de congestionada, pero sin molestias.
¿Y por qué está inflamada o congestionada?: porque está infectada en forma permanente, por la Placa Bacteriana y/o sarro (cálculo dental) .

La Placa Bacteriana es una película invisible que se forma a diario. Es muy pegajosa y difícil de desprender. Se pega al esmalte, produciendo caries y se acumula debajo del surco gingival produciendo gingivitis.
La Placa Bacteriana está formada por distintos tipos de bacterias, toxinas y detritus, produciendo caries, gingivitis, periodontitis, y participa en la formación del sarro y de la halitosis (mal aliento). Las bacterias de la Placa Bacteriana, producen infección y la encía reacciona con inflamación.
El sarro se forma por las propias sales de la saliva (no tiene nada que ver con el agua de consumo). La saliva contiene sales. Algunas personas más y otras menos. Algunas tienen suficiente sal en la saliva, como para construir un muro y otras -muy pocas- casi no tienen sarro.
Para que el sarro se pegue a los dientes, tiene que haber un «pegamento de unión», sino, no se pega el sarro; y ese pegamento es: la Placa Bacteriana.
El cálculo dental (sarro, tártaro) es placa bacteriana muerta y calcificada por las sales minerales de la propia saliva.
¿Es normal que la encía sangre?
Es curioso observar la reacción del ser humano ante la sangre. Muchos se impresionan, se marean, se desmayan.
Si te haces una herida y te sangra, te desesperas (o no ). Sin embargo, muchísima gente, cuando tiene un sangrado, lo oculta o lo posterga hasta que no puede más.
Si toses y te sale sangre, se le llama hemoptisis, e indica una patología en el aparato respiratorio (tráquea, pulmones etc.).
Si orinas con sangre, se llama hematuria, e indica una patología en las vías urinarias.
Si aparece sangre en las heces, puede indicar hemorroides, pero también un tumor, o una úlcera gastroduodenal (melena).
Si vomitas y aparece sangre, puede que tengas una úlcera de estómago.
Ante éstos sangrados, se debe consultar al médico inmediatamente, porque puede que te estés jugando la vida.
El único sangrado normal, es el del ciclo menstrual en la mujer fértil, y se llama menstruación. Puede doler, pero es sano y natural.


Sin embargo mucha gente espera y espera semanas, meses, un año, para ir al médico. Algunos porque piensan que no es nada, que ya pasará; y otros, porque no quieren saber la verdad. Tenemos miedo.
Sin embargo un amigo, pariente o familiar que se entere de tu situación, de inmediato se alarma y no duda en persuadirte insistentemente para que acudas ya mismo al médico.
Sabemos que eso de perder aceite, no es bueno para el coche y perder sangre, no es bueno para nosotros. Lo sabemos por instinto. Pero es probable que el coche llegue antes al taller que tú al dentista. Porque no es lo mismo un sangrado de encías que de otra cosa, evidentemente.
Al sangrado de las encías no le damos trascendencia. Y la mayoría de los dentistas tampoco se la da. Tenemos un problema, los pacientes y también nosotros, los dentistas, que lo resolvemos con un colutorio o un dentífrico.
Como la Gingivitis es tan habitual, se podría pensar y «aceptar» que es natural y que es normal que sangren un poco de vez en cuando (cerrando los ojos a la verdad científica). Pero no podemos decir que sea saludable, porque la encía sana, no sangra al cepillarla, ni al pasar un hilo dental.
¿Por qué no es bueno que la encía sangre si siempre me sangró y nunca me dio ningún problema?
La presencia de Gingivitis marginal crónica, no mata a nadie. Un ser humano puede tener Gingivitis toda su vida. Y morirse con gingivitis pero no, de gingivitis.
Pero, por razones no muy conocidas y otras desconocidas, del 60% al 70 % de la población mayor de 40 años que ha tenido Gingivitis no tratada ni controlada, termina padeciendo Periodontitis destructiva crónica.
Saber más: Periodontitis o enfermedad periodontal
La Periodontitis, destruye el hueso de sostén de los dientes y es la causa número dos -después de la caries- de pérdida dentaria y edentulismo total.
En el diabético, ésta situación se puede agravar aún más, comenzando aún más joven y destruyendo el hueso alveolar más rápidamente.
Si tienes una mala mordida, la situación se puede agravar aún más y más pronto.
La Periodontitis no te mata, pero te hace perder la dentadura; y con ella tu capacidad de masticación, tu estética y tu autoestima. Hasta te sientes más viejo y por supuesto menos atractivo/a.
Tus dientes son joyas con valor, pero sin precio, que las luces cada día, pero no les das aprecio, hasta que los pierdes.
Las personas que controlan la Gingivitis, con motivación e instrucción profesional en técnica de cepillado y uso de la cinta dental, también están controlando las caries.
Caries de cuello y caries en los puntos de contacto entre muela y muela, entre diente y diente. Estas caries representan más del 50% del total de las caries que puede sufrir un paciente en su vida, y son las peores, porque no se ven, hasta que no se hace un buen agujero o empiezan a provocar dolor (pulpitis).
Las caries que tú mismo te puedes ver en la boca, las ve cualquiera. El truco está en detectarlas en sus estadios incipientes, para que no te destruyan las piezas y tratarlas a tiempo. El esmalte no se regenera, no crece otra vez. El esmalte perdido, está perdido para siempre. Las restauraciones del dentista, son eso, arreglos, a veces parches y a veces hasta remiendos.


La gingivitis crónica, forma parte del mal aliento (halitosis). Y por la mañana, el aliento puede ser insoportable.
La gingivitis leve, se puede transformar en gingivitis moderada o grave, envejeciendo prematuramente el aspecto de la boca al favorecer aún más la retención de bacterias, detritus, que aumentan la inflamación y el dolor al cepillar. El color, y el aspecto de la encía desmejora mucho.
La gingivitis grave da un aspecto antiestético deplorable, a demás del mal olor ácido y fétido. Las encías adquieren un aspecto rojo vinoso, hinchadas y deformadas que hasta da miedo y asco.

La gingivitis se puede agravar o manifestar en forma más agresiva en el diabético, y transformarse más rápidamente en periodontitis (piorrea).
Durante el embarazo, una mujer con gingivitis puede padecer la llamada gingivitis de embarazo. Las encías se hinchan y sangran más aún de lo habitual, incluso sin cepillar, solo con apretarlas con la yema de un dedo.

¿No te lo crees, verdad? Tu abuela, tu madre, tu tía, tu amiga e incluso tu Ginecólogo/a, te dijeron que tu bebé tiene la culpa de lo que te pasó en la boca durante el embarazo, porque te quita el calcio de los dientes, ¿a que sí? Pues no. Que no. Te digo que no. Es un mito que se pasa de generación en generación y que a los médicos no les importa decir que sí, porque no va con ellos la cosa.
Una persona con una Gingivitis moderada a grave, de fácil sangrado, puede mediante el sexo oral, contagiarse o transmitir el virus del sida, de la hepatitis B, el treponema de la sífilis, el virus de la mononucleosis infecciosa, entre otras enfermedades.
Tratamiento de la Gingivitis marginal crónica
La Salud, el tiempo, el dinero y el enfoque psicológico
El tratamiento de la Gingivitis es tan sencillo, tan fácil, tan simple y tan barato, que en la práctica resulta imposible erradicar la enfermedad. En la realidad clínica diaria, es difícil controlar la Gingivitis.
– No se previene con vacunas. No existen.
– No se cura con alguna pastilla de la farmacia. Ni con geles, pomadas, cremas gingivales, dentífricos especiales o colutorios eficaces.
– No se cura masticando hierbas medicinales, infusiones, ungüentos o comiendo manzanas verdes.
– No se cura con vitaminas, suplementos dietéticos o masajes gingivales.
– No indica que tengas anemia, ni escorbuto ni nada parecido.
Lo primero que hay que hacer es ir al dentista para que te haga el diagnóstico y descarte otras patologías, factores predisponentes locales y valore su situación actual.
La gingivitis marginal crónica se cura eliminando cada día la Placa Bacteriana con técnica de cepillado y uso correcto de cinta dental. Después de que el dentista eliminó otros factores predisponentes como: Sarro, Restauraciones defectuosas y cualquier cosa extraña a la boca que retenga bacterias e impida la higiene.
En la boca sólo tienes que ver dientes, encías y una lengua, lo demás sobra.

¿Cómo se trata el olor a cuerpo sudoroso?
Pues con jabón, esponja y agua caliente de ducha, todos los días. «-Pero…, es que… transpiro mucho-«. Bueno en ese caso, dos veces al día. Y en verano, tres veces al día. Fácil, ¿no?, sencillo. ¿Barato?, depende para quién.
Mucha gente en el planeta no tiene agua caliente, ¿qué digo?, no tienen agua corriente. Mucha gente en el planeta, no pueden comprar un jabón y una esponja; ¿qué digo? no pueden comprar leche, huevos, carne y menos un yogurt. Triste ¿no?
Mucha gente no puede comprar un buen cepillo dental. Y una cinta dental es un lujo exagerado. El gasto en dentífrico le trastorna la economía. Y medio litro de Solución Fluorada (enjuague diario contra las caries), cuesta tanto, como 6 litros de leche. Siendo la leche mucho más difícil de producir, procesar, envasar y distribuir que el Fluoruro de Sodio en agua al 0.05%.
Pero tú, que pagas Internet y no trabajas en el campo rompiéndote la espalda; sí que tienes agua caliente, esponja y jabón.
Entonces, ¿porqué hay tanta gente que no se ducha todos los días? Porque no quieren, no tienen ganas, no tienen tiempo (lleva mucho tiempo desvestirse, preparar la ducha, ducharse, secarse, peinarse, volver a vestirse).
La comparación no es válida, pero con la Gingivitis marginal crónica, pasa algo parecido. La gingivitis se controla con higiene adecuada, pero hay que tener una voluntad de hierro para hacerlo todos los días y hacerlo bien. Es más difícil que ducharse.
Ducharse puede ser divertido y relajante. Ponerse ropa limpia, gratificante. Y perfumarse hasta excitante. ¿Pero cepillarse los dientes,….? ¿qué placer te da eso? Y pasar la cinta, ¡es un sacrificio!. ¿Qué tiene de divertido?
Cambio de paradigma
Para curar y controlar la Gingivitis, primero hay que desear curarse y querer controlarla. Si no quieres, no sigas leyendo. No se puede enseñar a quien no quiere aprender.
Cuando yo era estudiante de Odontología, nos hicieron comprar a todos, un cepillo dental marca «Oral B» o «Buttler», porque nos iban a enseñar una técnica de cepillado llamada «TÉCNICA DE BASS» y nos explicarían cómo se debe usar correctamente la cinta dental.
Para ello, un alumno, amigo mío, llamado Víctor, se ofreció voluntario para estar toda la semana sin cepillarse los dientes, para poder apreciar los efectos negativos, producidos por la Placa Bacteriana sobre su encía.

Le pusieron en la boca, un colorante rojo, llamado Revelador de Placa Bacteriana (se compra en farmacia), y todos pudimos ver la cantidad de placa acumulada en los cuellos dentales y por debajo de las encías, durante ésa semana sin higiene.
Desorganizando la Placa bacteriana, se controla la Gingivitis. Una vez eliminada la placa, vuelve a empezar su formación, y a las 24 horas ya tienes más placa para eliminar. Y así toda tu vida.
A continuación, la profesora procedió a hacer su demostración, directamente en la boca de Víctor, de la Técnica de cepillado de Bass, para barrer la Placa bacteriana, utilizando un cepillo «Buttler».
Luego, todos nos hicimos un revelado de nuestra propia Placa bacteriana, y todos practicamos la técnica de Bass, entre nosotros.
Me quedé impactado. Yo creía que aquella iba a ser una clase para niños de primaria y terminó siendo la base del tratamiento Odontológico. O por lo menos así lo ví yo.
¡Me van a enseñar a cepillar los dientes!, ja, ja, ja, ¡qué pérdida de tiempo! ¡Pero si eso lo sabe cualquiera!
¡Qué vergüenza que tenga que ir a la Universidad para aprender a limpiarme la dentadura!

Más adelante, en la carrera, leí un libro llamado «Odontología Preventiva en Acción». Aquel libro cambió para siempre mi enfoque de la Odontología. Toda la Odontología hay que ejercerla con un enfoque preventivo.
Yo quería transmitirles a todos mis pacientes el conocimiento de las bondades de la prevención, a través del control sencillo y económico de la Placa Bacteriana, con un simple cepillo y una cinta dental. Mi sueño era, que toda persona que entre en contacto conmigo se iba a enterar de éste descubrimiento que nadie sabe y que todos deben saber, porque es fantástico.
Del sueño a la realidad
Pero nadie te hace caso, a nadie le importa. Algunos se ríe de tí y hasta puede que no vuelvan la próxima cita, porque otros dentistas, no hablan de esas tonterías; te arreglan la boca y punto, como debe ser.
La realidad es que cuando le haces ver a un paciente que le sangran las encías, y le dices que hay que cepillarse mejor, corres un alto riesgo de caerle mal y que no vuelva.
Al paciente hay que decirle que se cepilla bien (aunque sea mentira) y a continuación añadir, «- le voy a recomendar un buen cepillo y una cinta dental y le voy a explicar una técnica moderna de cepillado; es una técnica muy fácil, pero que hay que aprenderla. Nadie nace sabiendo-«
Diciendo ésto, el paciente interpreta que él se cepilla bien, pero el profesional se lo va a explicar aún mejor.
Así no suele haber problema -casi nunca-.
La realidad, es que no tiene ni remota idea de higiene bucal. Pero, no se lo puedo decir directamente. Tengo que ingeniármelas con psicología (que no tengo ) y astucia (que tampoco) para que se dé cuenta solo, sin que se lo diga yo.
Yo no soy psicólogo, ni tengo vocación, pero es con psicología como se intenta enseñar técnicas de higiene oral.
Los pacientes no quieren saber nada de técnicas de cepillado; y menos pagar por ello.
Bueno, si le enseñas y no le cobras, puede que sí le interese.
«¿¡¡¡ -Pagar por educación, instrucción y prácticas para la conservación de la salud bucal!!!? ¿esa tontería?. -«
Es muy complicado luchar y tratar de motivar a un paciente para que aprenda y ponga en práctica en su casa, día a día, la técnica de cepillado correcto y el uso de la cinta dental. Y encima, no cobrar. Es duro. Es aburrido. Es cansino. Es frustrante. Pocos te agradecen y muchos te miran mal. Los pacientes no vienen buscando eso; vienen, cuando algo va mal, y nada más.
Por esa razón no hay casi dentistas que se dediquen a la prevención. ¿A quién le importa la prevención? La Prevención es barata, pero nadie quiere pagarla.
Los implantes valen un ojo de la cara. Pero muchos piden un crédito para ponérselos, y se gastan dinerales. Y hasta presumen de ello.
¿Quién puede presumir de saber cepillarse? Nadie. ¿Quién entiende al Ser Humano? Nadie
Imaginemos una película de ficción: Toda la gente aprende técnica de cepillado y se pasan regularmente la cinta dental sin protestar. Van al dentista todos los años y se enjuagan con Fluór todos los días.
Se reducirían los problemas bucales en un 70% y no harían falta tantos dentistas.
Tranquilos los dentistas; la gente nunca va a hacer eso. Si lo hicieran, estarían locos. La gente es cuerda. La cordura, la sensatez, y el sentido común, es lo que más abunda. Es solo una película de ficción.
Sobre el cepillado y cinta dental
La Gingivitis se cura y la encía se mantiene sana, con técnicas de cepillado y pasaje de cinta dental, una vez al día.
La técnica más popular es la «Técnica de Bass», porque dirige el cepillo hacia el surco gingival. Al uso correcto de éstas dos herramientas (cepillo-cinta) se le llama FISIOTERAPIA ORAL. La técnica no se puede enseñar con fotos, dibujos y menos con escritos descriptivos o discursos. No se aprende en un manual de instrucciones. O se aprende mal.
Para aprender, Fisioterapia oral, tu dentista o Higienista dental, tiene que hacerte una demostración práctica, con el cepillo y la cinta en TU PROPIA BOCA, en el sillón dental y con un espejo delante.
El cepillo debe ser suave, para encías, no para piedras. El cepillo se cambia cada 2 a 3 meses. El dentífrico, fluorado y para dientes sensibles.
El hilo dental, puede ser hilo, que es fino; seda, que es de seda; o cintal, que es ancha y limpia mejor. Yo recomiendo la Cinta Dental, con o sin cera, da igual.
Hay aplicadores para la cinta dental, pero no sirven para todas las bocas. Los cepillos interproximales se usan en espacios más grandes.
Saber más: Hilo dental, cinta o seda dental, qué es y cómo se usa
Saber más: Cepillado de dientes, técnica, arte y devoción
Algunas falacias sobre el cepillado y la encía
1ª Falacia: «No me cepillo la encía porque me sangra más»
Realidad: La encía te sangra porque no la cepillas nunca o lo haces mal. Con la cinta dental pasa lo mismo. Con la Técnica de BASS, cepillo suave e instrucciones profesionales, te deja de sangrar en un máximo de 7 días y muchas veces en 2 o 3 días. Cuanto más te sangre, más insiste en buena técnica de cepillado. A menos cepillado más sangrado y a más cepillado, menos sangrado. ¿Te sangra? cepíllate. No lo olvides.(consulta con tu dentista)
2ª Falacia: «Al cepillar las encías me duelen mucho, por eso no lo hago»
Realidad: Las encías duelen, porque nunca las cepillas, o lo haces mal. Si al principio te duele, pues te aguantas. Posicionas el cepillo en 45º hacia el surco gingival y haces movimientos suaves presionando ligeramente hasta sentir el dolor y ahí te quedas. Sigues insistiendo, aunque te duela; suave, muy suave. A los 2 o 3 días, dejan de doler. A los 10 días, adquieren aspecto sano. Al mes, como nuevas (Consulta con tu dentista)
No es cuestión de darles fuerte. Suave, pero constante e insistente. Cepillo suave. Movimiento vertical o en círculo.
3ª Falacia: «Los cepillos duros limpian mejor»
Realidad: Hay que cepillar la encía, no los dientes. Enfócate en cepillar la encía, que los dientes se limpian solos. Pasa la cinta dental llegando por debajo de la encía y el diente también se limpiará. Matas dos pájaros de un tiro.
Para cepillar la delicada encía, hay que usar cepillos de calidad y suaves. Los cepillos duros, gastan los dientes y dañan la encía. Provocan sensibilidad dentinaria y no penetran bien en los intersticios interdentales.
Los cepillos duros sirven para que los usen lo Arqueólogos cuando desentierran algo valioso, (huesos, tesoros etc).
4ª Falacia: «No tengo tiempo para cepillarme y menos para pasar la cinta»
Realidad: No tienes ganas. Cuando hay ganas, hay tiempo. ¿No tienes tiempo para quedar con tu novio/a?. Para eso encuentras el tiempo. Solo hay que pasar la cinta dental una vez al día y en cualquier momento del día. Las bacterias no saben si es de día de noche, domingo, o vacaciones. Y el cepillado, hacerlo a la perfección una vez, dentro de las 24 horas del día.


5ª Falacia: “Hay que cepillarse después de cada comida, 3 o 4 veces al día“
Esto lo dice todo el mundo, en todo el mundo, toda la vida. Pero, no es cierto.
Las bacterias, después del cepillado, tardan en organizarse, formando la Placa Bacteriana, alrededor de 24 horas. Si no están organizadas, no pueden provocar Gingivitis ni caries de superficies lisas. Por eso hay que desorganizar la Placa Bacteriana cada día, dentro de las 24 horas.
Se recomienda cepillarse 2 veces al día: a la noche, antes de acostarse. Y por la mañana DESPUÉS del desayuno. De ésas dos veces, una, hay que hacerla meticulosamente y con la máxima calidad (una, la que tú elijas) y la otra vez, es complementaria. La cinta dental, una vez al día, es más que suficiente. Después del cepillado o cuando te dé la gana, pero pásala.
El truco está en hacerlo bien. No vale todo de prisa y corriendo. No vale 7 veces al día pero mal.
6ª Falacia: «Lo importante es una buena crema dental (dentífrico)»
Realidad: Lo importante es un buen cepillo, en manos de un buen cepillador (Tú).
La Placa Bacteriana, se puede desorganizar, usando solamente un buen cepillo dental mojado en agua caliente. El dentífrico, por supuesto, ayuda, pero algunos son muy abrasivos y no recomendables para ciertos pacientes.
¡A la cinta dental no se le pone dentífrico y funciona!!!
Hay que usar poco dentífrico, pero bueno, y más cepillado que crema dental.
El dentífrico deja un buen aliento y frescor, también aporta flúor, si lo tiene.
7ª Falacia: «Hay enjuagues bucales (colutorios) que son antisépticos y muy útiles contra la placa bacteriana»
Realidad: Yo no conozco ninguno. Pero sí conozco la publicidad engañosa e indecente.
Hay dos tipos de colutorios, uno para encías y otro para dientes, nada más. Los hay para el mal aliento, la boca seca o para la garganta, pero no es el caso.
Para los dientes están los desensibilizantes y los anticaries, que son a base de Fluoruro de Sodio. Ayudan, son útiles, se pueden comprar, te animo a que lo hagas, te benefician, a demás tienen buen sabor y te dejan una sensación agradable.
Pero no reemplazan al cepillado ni a la cinta dental. Si vas por ahí, vas mal.
Para las encías están los colutorios de Clorhexidina y luego, todos los demás. Todos los demás son de eficacia tan dudosa que ni los nombro, aunque saben bien y te dejan el aliento fresco y su uso no perjudica a nadie.
La Clorhexidina es eficaz contra las bacterias, pero tiene efectos indeseables como manchar la dentadura de color tabaco. Se puede usar en momentos puntuales, 5 a 8 días, 2 veces al día, durante un minuto, en casos agudos, como coadyuvante, o antes y después de una extracción dental, cirugía o cosas así. Pero para la Gingivitis marginal crónica, es innecesaria.
El uso continuado a diario de la Clorhexidina durante 20 días o más, tiene efectos secundarios en la boca y sus beneficios se anulan con sus perjuicios.
En T.V., hay unos anuncios muy elaborados sobre productos presuntamente eficaces para proteger la boca. Los publicistas que diseñan éstas campañas, son magníficos profesionales (los admiro) y saben cómo vender un producto. Pero el producto en sí, es una falacia.
Si hubiera un enjuague que reemplazara al cepillo y a la cintal dental, y que fuera igual o mejor que éstos, se acabarían los dentistas.
8ª Falacia: «Los cepillos eléctricos limpian incluso entre los dientes y debajo de las encías»
Debajo de las encías limpia cualquier cepillo (manual o eléctrico). Pero entre los dientes y muelas y debajo de las encías, solamente la cinta dental o los cepillos interproximales lo consiguen con eficacia. No hay cepillo que reemplace a la cinta dental.
Lo importante es quién maneja el cepillo, no si es eléctrico. Creo que son muy útiles para todo el mundo, pero imprescindibles para pacientes con impedimentos físicos o psíquicos que les resten destreza manual.
Conclusión
Si de verdad quieres cuidar tu boca no dejes que la encía sangre, y exige que te asesoren y que te enseñen correctamente sobre técnicas de higiene oral. Utilizadas por un paciente motivado resulta el mejor de los tratamientos que un dentista puede ofrecer: la prevención.

Clínica Dental Dr. Juan Balboa
Rúa Marqués de Riestra 19, 2ºB,
Pontevedra (Pontevedra)
Teléfono 986 86 36 02
