¿Cepillado de dientes o cepillado de encías?

Descubrir la propia ignorancia, es el principio de la sabiduría. El necio sabe, el sabio duda.
Tú, no sabes cepillarte los dientes.
Tú sabes poner el dentífrico sobre el cepillo y desparramar la crema dental por toda la boca. Pero no…, no…, no sabes cepillarte los dientes. No tienes ni idea.
Tú, no sabes cepillarte los dientes.
Tú, te crees que sabes cepillarte los dientes , pero, no tienes ni idea. Tú sabes meter un cepillo de dientes en la boca y refregarlo contra los dientes lo mejor que a ti te parece. Igual que lo has visto hacer a tus padres, en la televisión o en el cine, pero no sabes cepillarte los dientes.


Desinterés por aprender
La mayoría de los pacientes, cuando les dices que les vas a enseñar una técnica de cepillado, piensan:
¿Es que acaso cepillarse los dientes es una ciencia, un conocimiento al alcance de unos pocos? ¿Es que acaso hay que conocer unas técnicas especializadas?
¿Hay que ir a un curso de fin semana?, ¿acudir a clases nocturnas? O peor aún, ¿hay que ser dentista?.
Este lo que quiere es cobrar. ¿Cobrarme por enseñarme a cepillar los dientes? El nuevo sacadineros.
Además, hay cosas en la vida más importantes que aprender a cepillarse los dientes.
¡Claro, los dentistas piensan que lo más importante es cepillarse los dientes!
¡Como son dentistas! ¿Qué otra cosa van a defender?
¡Enseñarme a cepillarme los dientes!, ¿a mí?, ¿a mi edad?, ¡por favor, qué tonterías!
Piensa lo que quieras. Pero si ya has leído hasta aquí, es que estás reconociendo que no sabes cepillarte los dientes, y eso es un buen comienzo.


Lo primero que tienes que hacer para aprender a cepillarte los dientes, es reconocer que no sabes cepillarte los dientes.
No se puede enseñar a quien no quiere aprender.
¿Pero acaso hay que aprender a cepillarse los dientes? ¡Pero si eso lo sabe cualquiera!
¿Quién no sabe hacerlo?
Yo te digo que nadie. Nadie. Nadie. Nadie.
Simplemente, porque nadie nace sabiendo. Y autodidactas hay pocos.
Yo soy un ejemplo de todo lo que he escrito más arriba. Yo no sabía cepillarme los dientes, pero creía que sí.
Yo no sabía ni el porqué exacto de las cosas, ni el cómo. Simplemente hacía lo que veía hacer.
Si aún sigues leyendo, es que debes tener un interés especial.


Rechazo por las bocas
¿Cómo te puede estar interesando leer esto? ¿Si estamos hablando de un cepillado, ¡pero de dientes!?, ¡qué ascooo!
Dientes, encías, lenguas, saliva espesa, espumante o gomosa, microbios, sarro, saburra, gingivitis, restos de lechuga y pollo, detritus, manchas, olor. ¡Y sabe Dios qué más!
¿Qué es?
¿Es una cloaca? Nooo.
¿Un inodoro? Nooo.
¿Un fregadero del matadero municipal? Nooo.
Es una boca humana descuidada.
No voy a poner fotos de bocas descuidadas, para no herir la sensibilidad.
Hay muchos más microorganismos es un centímetro cúbico de saliva que en un milímetro cúbico de materia fecal. Solo que son especies muy distintas.
Unos viven en la boca y otros en el intestino.
Sus hábitats y sus funciones, son muy diferentes.

Las bacterias de la boca de las que hablamos aquí, son las responsables de la pérdida dentaria, porque producen caries o enfermedades de las encías, pero no matan.

No se salva nadie
Las bacterias bucales de las que hablamos aquí, atacan a todos los estratos de la población:
Niños, jóvenes, adultos, ancianos, enfermos y sanos, puritanos y castos, promiscuos, viciosos, ricos y pobres, famosos y famosetes, banqueros y bancarios, parias, blancos y negros, asiáticos, esquimales, papas, reyes, príncipes y generales, filántropos y terroristas, médicos y dentistas, diputados y juristas.
Las bacterias de las que hablamos aquí, son exclusivas de la boca.
Son bacterias que viven sobre el diente y debajo de las encías.
Las bacterias bucales, destruyen provocando caries.
Literalmente, las piezas dentales se pudren. Sin tratamiento se pierden.
Las bacterias bucales, enferman la encía, provocando gingivitis crónica.
Las encías están en estado de congestión permanente y con solo cepillarlas o pasar una cinta dental entre los dientes, la encía sangra.
Las bacterias bucales, destruyen provocando piorrea.
Literalmente, la inflamación crónica de la encía producida por las bacterias, llega al hueso y se lo come. El hueso va desapareciendo poco a poco. Sin tratamiento, el diente se afloja y termina perdiéndose. Se llama periodontitis.
Sarro, tártaro o cálculo dental. La película de bacterias que se pega al diente, se calcifica con sales de la saliva y forma el cálculo dental. El cálculo o sarro dental, favorece los procesos inflamatorios de las encías y retienen más bacterias.
Halitosis. Mal aliento de origen bucal, producido por las bacterias bucales.



Toda la humanidad está afectada, pero no produce la muerte, solo sufrimiento, dolor, invalidez bucal, parcial o total y mal aspecto estético por ausencias dentarias o problemas de relación por el mal aliento o la estética.
Y para los que pueden pagarlo, unos tremendos gastos en el dentista.
Preocupación por tener que ir al dentista.
Ansiedad por tener que estar en el dentista y temor de tener que volver al dentista.
Vamos a resumirlo:
Las bacterias de la boca destruyen la dentadura por:
– Caries
– Gingivitis
- Piorrea (enfermedad periodontal)
Las bacterias de la boca participan en la adquisición de:
- Cálculo dental (sarro, tártaro)
- Halitosis de origen bucal

Toda esa pérdida de salud y estética, obliga al desembolso de mucho dinero por parte del paciente, por los servicios odontológicos.
Como hay muchos afectados, con dinero para pagar los servicios odontológicos, hay muchos dentistas para dar el servicio.
Como hay cada vez más y más dentistas en todo el mundo, y más y más personas con dinero para pagar los servicios, hay una industria mundial que fabrica tecnología, productos y materiales para “arreglar” dientes dañados y reponer dientes ausentes.
El día que se descubra un tratamiento preventivo basado en ingeniería genética y molecular a nivel nanométrico y podamos disponer de una especie de “vacuna” contra estas bacterias, habremos alcanzado un nivel de tratamiento que se basará en la supervisión, control y tratamientos menores y no, en la enorme industria actual basada en reparar daños.

Como todo eso es ciencia ficción y va a tardar demasiado en llegar, lo mejor ahora mismo, es:
- Cepillarse y saber cepillarse.
- Pasar la cinta dental y hacerlo bien.
2. Usar un dentífrico no abrasivo y que aumente la resistencia del esmalte.
4. Enjuagarse con fluoruro de sodio al 0,05% cada día.
5. Cuidarse de los azúcares elaborados.
- Ir al dentista cada año. Uno que te hable de estos temas y te asesore.

Las bacterias no actúan solas por su cuenta, están organizadas, y sus familias son como la mafia.
Estos mafiosos de la boca, en vez de llamarse “La cosa nostra” o “La camorra”, se llama: placa bacteriana
Hasta mediados del siglo XX, esta organización terrorista de bacterias, era secreta y hoy en día, aunque se sabe mucho de sus fechorías, como no se habla de ella en la T.V. ni en otros medios, es desconocida por los afectados.
En plena era de la información, los pacientes desconocen su existencia. Considero, que se debería informar y dar a conocer, tanto como se hizo, y se pudo hacer, con el tema de la Gripe A entre 2009 y 2010, que tanto alertó y asustó a la población. O con Covid en el 2020.
Por la Gripe A o por el Covid, había temor por las posibles muertes. Pero por la Placa bacteriana, no se muere nadie.Por eso no interesa.
¡Pero qué feos quedamos sin dientes o con dientes piorreicos o cariados! ¡Y qué rechazo produce el mal olor de boca!
La placa bacteriana o biofilm dental, es una película microscópica, invisible al ojo humano, pegajosa y difícil de arrancar.
Está formada por distintos tipos de familias, especies y cepas de bacterias, organizadas como un hormiguero. Cada especie ocupa su lugar en las diferentes capas y cumple una función que favorece el asentamiento de otras especies. Se adhieren al diente, formando estratos o capas. Primero las más nuevas, que van preparando el terreno. Más tarde vienen otras bacterias que sobreviven gracias al hábitat creado por las primeras colonizadoras.
La placa bacteriana contiene proteínas salivares (albúminas, glucoproteínas, mucinas etc.) y restos metabolizados de los alimentos, entre otras muchas sustancias.
Cuando se ve una capa blanquecina sobre los cuellos dentarios en el margen de la encía, se llama materia alba. Esta puede eliminarse fácilmente con el cepillado, pero la placa bacteriana, queda debajo y es más difícil de arrancar, y no se ve.

Si no se eliminan las bacterias y se desorganiza la placa bacteriana con un correcto cepillado, crecen, maduran, se reproducen y permiten el asentamiento de otras familias que pueden llegar a ser aún más dañinas.
Después de ser barridas y despegadas con un correcto cepillado y pasaje de una cinta dental, tardan unas 24 horas en volver a asentarse, colonizar, reproducirse y organizarse para causar enfermedad. Cuanto más tiempo están pegadas al diente, más oportunidades tienen de causar daño.
Hay pacientes que tienen placa bacteriana formada durante la última Navidad.
La placa bacteriana:
- Debe ser eliminada por completo dentro de las 24 horas de tu jornada diaria.
- No se puede eliminar, destruir, controlar o matar con ningún colutorio (enjuague bucal) conocido, sin que se produzcan efectos secundarios.
- Sólo se puede eliminar y/o controlar por medios mecánicos (cepillado, arrastre con cinta dental).
- La puede eliminar correctamente un paciente instruido en técnica de higiene dental y puede repetir la hazaña cada día, si está motivado.
- La falta de instrucción del paciente y luego de motivación, sostenible en el tiempo, es el éxito de la placa bacteriana, que nunca está desmotivada.
- Las bacterias no entienden de horarios ni de días no laborables o vacaciones. Hay que cepillarse todos los días, 2 veces al día, de las cuales una vez, hay que hacerlo a la perfección. Se recomienda cepillarse por la noche, antes de acostarse y por la mañana, después del desayuno.
- Causa más daño a unas personas que a otras, debido a un gran número de factores predisponentes y variables propias de cada individuo.

Delitos y crímenes atribuidos a la placa bacteriana
La placa bacteriana en contacto con un esmalte vulnerable, produce caries:
Caries de fosas y fisuras. Caries de cuello.
Caries localizadas en los puntos de contacto entre muela y muela;entre diente y diente.
La placa bacteriana se desarrolla sobre el cuello dental, debajo de la encía provocando gingivitis.
La placa bacteriana invade la encía en profundidad provocando piorrea (enfermedad periodontal).
La placa bacteriana acumulada, muerta y calcificada por las sales minerales de calcio y fósforo, forman el sarro dental; una sustancia calcárea, pétrea, que mantiene el margen gingival abierto para la invasión bacteriana y participa en la retracción de la encía y pérdida de inserción.
La Placa bacteriana y los procesos inflamatorios y destructivos que ocasiona, participa en un 80% en la halitosis, mal aliento de origen bucal.
La placa bacteriana acumulada, le quita brillo, resplandor y belleza al blanco natural de los dientes. Estos parecen más opacos de lo que debieran.
La gingivitis provoca un margen de encía congestionado y enrojecido, que afea la sonrisa. Hay personas con sarro subgingival que ennegrece el cuello del diente y oscurece el color rosa coral de las encías.
Todo ello, da un aspecto estético inferior al posible para esa misma dentadura tratada y bien cuidada.

Motivos y motivaciones para cepillarse aunque no tengas ganas…
Autoestima, amor propio orgullo y dignidad humana.
Después de saber lo que has aprendido hasta aquí, por una cuestión de orgullo, tienes que aprender a cepillarte los dientes. Es una cuestión personal de autoestima.
¿Cuántos millones crees que vales? ¿Y cuántos millones vale tu dentadura ahora mismo? ¿Y uno solo de tus dientes, cuánto vale para ti?
No se puede andar por la vida con la boca sucia, con los dientes sin brillo, con las encías enrojecidas y el sarro creciendo entre los dientes inferiores.
Es una cuestión de amor propio. No puedes seguir siendo como antes. Tienes que cambiar.
Saber que llevas la boca limpia, hasta lo más íntimo, aunque nadie te lo vea, es una cuestión de autoestima.
La mayoría de la gente que conoces, incluso los que menos te imaginas, tienen cuestiones ocultas dentro de su boca (y en otras partes) La gente cuida y trata su boca día a día, mas o menos como tratamos nuestra casa:
Llegas a una casa, entras al vestíbulo o recibidor. Lo primero que percibes es el olor de esa casa. Si tiene mal aliento, no te parece agradable. Huele a encierro, a sudor humano, o a frituras. Si huele bien y está ventilado, la cosa está mejor.
Pasamos al salón o sala de estar o living. Hay un bonito y cómodo sofá, una alfombra limpia y un suelo lustroso. Hay un orden general. Es como la sonrisa y los labios de una persona. Dientes alineados, limpios, brillantes (por limpios) encías rosadas. Una carta de presentación como tu sonrisa. Un recibidor y una sala de estar con bonitos muebles para dar una buena imagen al visitante.

Siempre nos preocupamos de nuestra fachada. Un dientes antero-superior socialmente vale más que un molar.
Pasemos a la cocina. Es una falta de educación pasar a la cocina sin ser invitado. Podría estar sucia o desordenada, como el sarro y/o las manchas que tienes por dentro de tus dientes inferiores.
Pasemos al baño. Puede ser que también esté desordenado. Peor aún, que huela a baño, como las muelas de más atrás, al fondo de la boca.
Pero si vamos al cuarto de los trastos o al garaje del coche o al galponcito del fondo, puede que encontremos un desastre, como las muelas del juicio.
¿Y si miramos dentro del baúl del coche, el maletero?
Muchos pacientes, cuando vienen por primera vez a la consulta, hacen el siguiente comentario:
«-No se vaya a asustar con mi boca, que es un desastre-» Yo no me asusto, pero noto que por lo menos «sabe» que no la cuida.
La mayoría de los que hacen este comentario, tienen un buen aspecto en su sector anterior, en su fachada, en su aspecto social, en su sonrisa. El «desastre» como dice, está atrás, donde nadie puede ver.
Es ahí donde está la autoestima personal. Cuidar lo que los demás no ven. Porque tú lo ves. Porque tú lo sabes. Porque tú lo vales. Por tu dignidad.

Cuidarse, no es ir al dentista, solamente. Cuidarse es saber cepillarse y pasar la cinta dental y hacerlo, hacerlo cada día. Eso no implica un desembolso enorme de dinero. Solo necesitas dentífrico, un cepillo dental, una cinta dental y agua. Y pasar a la acción. Si puedes pagar la conección a internet, puedes pagar lo anterior de sobra.
Psicológicos-Sociales
Cuando vas bien vestido/a, calzado/a y peinado/a, no te importa que te miren. Pensarás…, -«miran, porque voy bien-«.
Si no llevas anillos, ni pulseras, ni colgantes, ni pendientes, ni joya alguna, no importa demasiado. Adornan, pero no es lo importante. Son complementos.
Tu saber estar, tu soltura, confianza y estilo, hablan más de ti, que todos ésos adornos y joyas, por caros que sean.
Pero veamos ahora tu sonrisa. Una sonrisa sana, adorna mucho más que todos los diamantes que te pongas y todos los quilates que tengan. Por lo mismo, sonríes, hablas y te mueves sin estar pensando que están mirando tu perfil malo.
Una sonrisa bonita abre puertas, cautiva el espíritu, relaja el alma y compra sin dinero al que tienes delante (pero tiene que ser franca, no una sonrisa de hiena).
Una sonrisa sana te quita complejos y te da seguridad.
Con una sonrisa sana, te ríes a carcajadas sin taparte la boca.
Con una sonrisa sana, vas muy bien vestido/a.
No hay joya más preciosa que una buena dentadura.
Cuida la que tengas. Es tu joya. La que tienes. Aunque no sea la que te gustaría, es la mejor que te ha tocado.Lo de arreglarla, retocarla, mejorarla o restaurarla por completo, es otro tema.
Empieza por cuidar lo que tienes, que es el principio de todo. Si no sabes cuidar lo que tienes, tampoco sabrás cuidar lo que te arreglen y la restauración bucal fracasará.
Sociales-Laborales
Por lo mismo que en el punto anterior, conseguir trabajo y lidiar con los compañeros, proveedores y clientes, es más fácil con una boca sana.
No es fácil, vender perfumes, vestidos de gala o despachar en una farmacia, teniendo mal aliento o los dientes color pardo o gris negruzco.
No es fácil sonreír a los clientes con las encías enrojecidas e hinchadas.
No es fácil concretar una venta cuando el vendedor tiene negrones en la dentadura por sarro o caries.
No es fácil ir en el ascensor con el vecino que tiene mal aliento. Apesta el ascensor.
Una boca descuidada, puede hacerte perder una oportunidad de trabajo. Solo depende de qué tipo de trabajo se trate.
Una boca descuidada, puede hacerte perder clientes.
Una boca descuidada, puede hacerte perder una posible relación amorosa.
La salud es bella
No hace falta que tengas la boca perfecta de un modelo o una top-model. Solo hace falta que tengas una dentadura sana.

En una boca sana, solo tiene que haber:
- Unos dientes sin caries y limpios como las perlas de un collar (no dije blancos como la nieve).
- Una encía rosa coral y con textura de cáscara de naranja.
- Que no falten las piezas fundamentales (las del juicio sobran)
- Una alineación dental más o menos armónica.
- Una mordida más o menos equilibrada.
- Trabajos odontológicos bien adaptados, ajustados, acabados y pulidos.
- Una lengua limpia, que también se puede cepillar.
Nada más. Todo lo demás sobra.
Ya lo sé. No todos nacemos bendecidos con una boca aceptable. Algunos son un desastre. Ya lo sé. Pero con la materia prima que Dios te dio , haz lo mejor que puedas. Cuida lo que hay.
Económicos
¡Si tuviera dinero…!
- Me pondría los dientes de los artistas de cine.
- Me haría ortodoncia.
- Me pondría todo fundas de porcelana.
- Me pondría implantes.
- Me hubiera hecho la endodoncia y la corona que no pude.
- Me haría las restauraciones de las muelas cariadas que tengo.
- Me sacaría éstas muelas rotas y podridas.
- Me haría una limpieza de dientes.
- Iría al dentista, a que me vea.
- Me compraría un buen cepillo de dientes cada 3 meses.
- Me compraría un teléfono móvil y tendría internet en casa.
- ¡Si yo fuera rico…!
Nunca vas a tener dinero suficiente para hacer lo que hace un actor de cine. Haz lo que esté a tu alcance. Pero empieza ya.
Empieza a cepillarte bien y a pasar la cinta dental. Para cepillarse bien, no hace falta tener dinero. Hace falta tener cerebro y voluntad. Con cerebro y voluntad se consigue casi todo.
Ve al dentista y haz lo que puedas. Poco a poco. Cuando te des cuenta, ¡habrás hecho mucho!
La gente hace sacrificios económicos increíbles, para conseguir cosas que les haga felices y que son cosas volátiles. Pero la mayoría considera, que gastar dinero en la boca, es casi como tirarlo.
Hay gente rica, que llora tener que pagar el dentista. Hay gente sencilla y humilde, que se arregla la boca, la cuida y punto.
Tirar el dinero, es ir a un mal dentista.
Tirar el dinero es ir al dentista y después quedarse esperando a que vuelva a doler o a tener problemas, para decidirse a volver al dentista.
Tirar el dinero es arreglarse la boca y después no cepillarse bien ni pasar la cinta dental, esperando que el Espíritu Santo te venga a cuidar la boca y te dé un colutorio de agua bendita anticaries.
La mayoría de la gente, a lo largo de toda su vida, ha gastado mucho más en modelos de zapatos que en atender su boca. ¡Saca la cuenta! Y no hablemos de los paquetes de cigarrillos.
Ser un ejemplo para tus hijos y para quien sea.
Tus hijos no escucharán lo que dices, pero sí oyen lo que haces.
Si te cepillas y te pasas la cinta dental, cada día, tus hijos, acabarán haciéndolo. Y tus nietos.
Educa a un hijo y educarás a un nieto.
Dejar un bonito cadáver
Cuando estés en el cajón, que no te vean con la boca chupada, arrugada, hundida o aplastada, por no tener dientes o porque no te hayan puesto la dentadura postiza. ¡Quedas horrible en el funeral! y tú serás el homenajeado…
Si te van a incinerar, el calor del horno no podrá destruir tus dientes naturales por completo. Serás duro de pelar.
Esta mujer de 59 años, nunca recibió una buena atención odontológica. Entre que tiene predisposición genética a enfermar de Piorrea, mala suerte, ausencia absoluta de buena higiene e ignorancia sobre el cepillado correcto; el tiempo se ocupó de hacer ésto.
Para terminar
El buen cepillado de dientes, más que una técnica, es el deseo de hacerlo bien. La dedicación, minuciosidad, tiempo y constancia diaria y de por vida, hacen la diferencia. No “la técnica” en sí.
Un plato sucio, se puede lavar bien, muy bien o de forma inmaculada. Para los dientes y encías, hay que hacerlo de forma magistral. Pero solo una vez al día.
¿Que no merece la pena tanta dedicación? Tú no aprecias tu boca lo suficiente porque no valoras lo que vale, sirve y luce.

Tu dentadura fue un regalo. Pero se puede perder fácilmente (mira la foto de arriba, tengo cientos de fotos).
¿Por qué será que cuando invertimos dinero en la boca y nos gastamos una buena cifra, empezamos a cuidarla más? Siempre observo que ocurre eso.
Lo regalado o heredado no se valora tanto como lo luchado y ganado.
Un plato, lo metes en el lava-platos y ya está. ¡Qué bien queda!
Una boca, tiene 32 piezas con sus recobecos, malposiciones, ángulos, apiñamientos y 1000 cosas más que cada uno tenemos. Es difícil limpiarla.
Un cepillo eléctrico en manos de quien no sabe, no consigue resultados muy superiores al cepillo manual. Pero no dejes de usar el eléctrico.
Además el cepillado, solo elimina la placa accesible al cepillo. Para cerrar el perímetro de las piezas dentales, hay que completarlo con el uso de una cinta dental y/o cepillos interproximales.
¡Vaya trabajo! Sí, estoy de acuerdo, pero más trabajo, tiempo, dinero y sufrimiento me da ir al dentista, y encima no quedo nunca como nuevo, siempre voy perdiendo mi esmalte natural.
¡Buena suerte en tus prácticas de técnica de cepillado!, ¡Ánimo! Te sentirás mejor. Te sentirás distinto a los demás. Te sentirás que tú tienes el control y no esas puñeteras bacterias de la Placa bacteriana, que te atacan la dentadura permanentemente.
Saber más: Cinta dental

Clínica Dental Dr. Juan Balboa
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