Cinta dental. Para qué sirve y por qué debemos usarla

Si estás leyendo esto, puedo anticiparme y decir que no eres una persona normal, pero si lo lees todo, podría afirmar que eres una persona diferente y especial. Como dijo Richard Gere en Pretty Woman: “Poca gente consigue sorprenderme”.

Molestarse en buscar en internet sobre la cinta, seda o hilo dental, es como interesarse por los orgasmos del abejorro o la reproducción asistida del caracol de jardín, que es hermafrodita. ¡¿A quién le importa?!

Es tan poco importante, que escribir sobre la cinta dental, puede interesar tanto al lector cómo escribir sobre las manchas solares, o las manchas del guepardo. ¿¡A quién le importa!? Pues mira, si no te importa, deja de leer.

Julia Roberts, pasándose la cinta dental en «Pretty Woman»

Pero que sepas, que el uso correcto de un buen cepillo dental, a diario, complementado con la cinta dental, 3 veces o más a la semana, de forma rutinaria, durante toda la vida, puede mantenerte lejos del dentista, mantener tu boca sana y hacerte ahorrar mucho dinero. ¿De qué otra manera crees que se hace, para no gastar money en el dentista?

¿Para qué sirve?

El cepillo de dientes, manual o eléctrico, sirven para «barrer» y «refregar» las superficies dentales, pero, con minuciosidad, detenimiento y delicadeza, comenzando por el cuello dental, incursionando en los surcos gingivales y llegando a todos los intersticios, espacios, ángulos y recovecos posibles.

El fin último del cepillado, no es quitarse los trozos de lechuga, bacalao o fibras de naranja de entre los dientes, sino eliminar concienzuda y escrupulosamente la placa bacteriana.

Los cepillos de dientes, tanto el manual como el eléctrico, no son capaces de limpiar las superficies interdentales, por lo tanto, de las 5 superficies que tiene una muela, 2 de ellas quedan sin limpiar…. y ahí está el problema ignorado. Sigue leyendo.

El 50% de las caries que destruyen la dentadura, aparecen entre las muelas. Y solo se pueden detectar a tiempo con una radiografía.

Las caries que se desarrollan entre las muelas, son las más destructivas.

La enfermedad periodontal o piorrea, avanza mucho más entre las muelas, justo donde no llega el cepillo de dientes. Pero sí la cinta dental.

Una o dos vueltas para ir haciendo un nudo firme y que no se deshaga.

La cinta dental hubo que inventarla por necesidad, no como un producto de consumo, para vender más. Hoy en día, hay a la venta cientos de miles de productos inservibles, que muchos compran, muchos. ¡Y no sirven para nada! La cinta dental es muy útil, ¿y quién la compra?, pocos.

Sorprende ver un cliente, pedir cinta dental en la farmacia, el farmacéutico se sorprende.

El dentista que se encuentra con un paciente que sabe usarla, se queda boquiabierto, le inspira respeto.

La cinta dental, barre la placa bacteriana que se acumula en las superficies dentales, entre las muelas y dientes y hasta debajo del surco de encía.

Como está encerada, resbala. El nudo se puede deshacer.Hay que hacer un nudo firme, con varias vueltas. Varias.

¿Por qué debemos usarla?

Tranquilidad, salud y dinero. ¿Te parece poco? Sí…, y dejar de fumar también, ahorras dinero, consigues salud, y la tranquilidad de no morirte por culpa del cigarrillo. ¿Y a quién le importa? Se sigue fumando. ¡Y se pierde la salud! Pues la cinta dental se usa para no perder las muelas.

Para ti, que sí te interesa este artilugio, vamos a hablar de él o de ella: seda, hilo, cinta dental.

El lazo listo para usar.

El escarbadientes, un utensilio de muy mal gusto

El palillo, escarbadientes o mondadientes, es más famoso y tuvo mayor éxito comercial que la cinta dental.

El palillo de dientes es un asco, pero los hay en muchas mesas familiares, restaurantes y bares.

El escarbadientes no se puede recomendar. Sólo saca los cachos de pollo de la cena, lastima la encía, hace palancas y no elimina lo importante: la placa bacteriana.

Incluso en dos ocasiones tuve que extraer una punta de un palillo roto , que se había incrustado dentro de la encía, provocando dolor constante al paciente.

¿Por qué cinta y no hilo o seda?

Pues compra los tres tipos, pruébalas y la que te resulte más eficaz, repite la compra.

La cinta, es eso, acintada, ancha, y está hecha de muchos filamentos que se abren cuando se desliza sobre las superficies dentarias, arrastra la placa bacteriana mejor que sus competidores, es mi opinión.

El hilo es eso, un hilo, demasiado delgado como para barrer la placa bacteriana con eficacia, es mi opinión. Aunque puede que «pase» más fácil en muelas muy apretadas.

A demás al ser fino, se clava más en la encía y la puede lastimar con más facilidad.

La seda se deshilacha mucho, y se rompe más fácil que la cinta, es mi opinión. Además los trapos de seda no limpian bien…. la cinta de seda…. tampoco… ¿no?

La cinta lista para el ataque.
La cinta dental entre pulgar y pulgar

¿Con cera o sin cera?

La cinta, viene encerada, para que pase mejor entre los puntos de contacto apretados, entre muela y muela. Mejor con cera. Pero da igual. Sin cera, dicen algunos, que limpia mejor. Da igual. Con flúor y menta, da igual.

La cinta dental entre pulgar e índice.

¿Qué es la placa bacteriana?

La placa bacteriana, es una película orgánica, formada sobre todo por bacterias propias de la boca, que resulta invisible al ojo humano. Se trata de un sustrato adherente, pegajoso, incoloro, difícil de barrer. En el mismo, se desarrollan distintos tipos de microorganismos que desencadenan las enfermedades más frecuentes de la boca.

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Microfotografía coloreada. Bacterias presentes en la placa bacterian de la boca.

Que quede claro, que la placa bacteriana, no está formada por «suciedad»o «comida», sino por sustancias orgánicas y seres vivos que crecen, se adhieren, se organizan, se alimentan, se reproducen y mueren constantemente. Habitan en tu boca y viven de tu boca a tus espaldas y sin tu consentimiento. Son unos inquilinos, que no solo no pagan una renta, sino que te destruyen el inmueble. Son unos «ocupas» y en algunos casos, son «terroristas».

La placa bacteriana, se adhiere y crece, en los poros, defectos, surcos, fosas, fisuras y grietas que tiene el esmalte, o en zonas «no autolimpiantes», provocando caries.

La placa bacteriana es invisible. Pero se usan reveladores que colorean las zonas donde hay acúmulos de placa.

La placa bacteriana se desarrolla en el margen de la encía, en los cuellos dentarios, dentro del surco gingival (bolsillo de 0 mm. a 2 mm de profundidad), provocando gingivitis y periodontitis.

Para saber más: Gingivitis, encías congestionadas, rojas y sangrantes

¿Qué importancia tiene la placa bacteriana?

Para resumir su importancia, piensa, que la placa bacteriana es la que da de comer a los dentistas. Piensa que toda la industria de la odontología y todas las empresas que la apoyan, con sus productos y servicios, existen, porque la placa bacteriana causa estragos en las bocas de la humanidad.

La odontología se la pasa arreglando las bocas enfermas de los pacientes que van a arreglarse la boca, porque pueden pagar los arreglos. Y si no extracción. ¿Pero de prevención? Poco, poquito, casi nada.

Aquí, estamos hablando de PREVENCIÓN. ¿Quién habla de Prevención? Ni los dentistas la ofrecen, ni los pacientes la demandan. Arreglar, siempre arreglar, pero de prevenir ni hablar.

Usar cinta dental a diario te eleva a un nivel superior. No eres uno más. Eres especial.

La placa bacteriana, después de haber sido eliminada por completo por el barrido de un cepillo de dientes y de una cinta dental, tarda en volver a formarse, organizarse y «madurar», alrededor de 24 horas.

Por ésta razón se podría recomendar como regla general, para la mayoría de los pacientes (el Odontólogo tiene que valorarlo) que hay que cepillarse, no después de cada comida, 3 o 4 veces al día, sino 2 veces al día. Pero meticulosamente.

Una vez, por la noche, antes de acostarse. Para ir a la cama libre de bacterias acumuladas durante el día, y otra vez por la mañana, después del desayuno, para comenzar el día con la boca libre de bacterias y sin mal aliento matutino.

Uno solo de esos dos cepillados, hay que hacerlo a conciencia y con detalle, uno solo, y el otro es complementario, a no ser que tu dentista diga algo diferente.

Otra manera de usar la cinta. 1º enrollar en el dedo mayor de la mano izquierda

Sí, ya lo sé, tú te cepillas 4 veces al día, porque no soportas la comida en la boca, te sientes mal aliento y eres muy limpito/a, tú no eres como tus amigo/as.

Cepillarse 7 veces al día, deprisa y corriendo y luego enjuagarse con tu enjuague bucal preferido, no sirve absoluta y radicalmente para nada.

Cepillarse a conciencia, con tiempo (7 minutos), con buena técnica, minuciosamente, con buen cepillo, con conocimiento del porqué de las cosas, con instrucciones dadas por el dentista o higienista, con el control, asesoramiento, supervisión y aprobación profesional, es algo muy distinto a cepillarse a como me enseñó mi mamá.

Dos cepillados al día son suficientes para eliminar y controlar el crecimiento de la placa bacteriana, para la mayoría de los pacientes. Cepillarse 7 veces al día, con mala técnica, equivale a nada (he visto miles de casos).

Es suficiente pasar la cinta dental una vez al día. Después de uno de los dos cepillados diarios, o en cualquier momento del día.

La cinta dental enrollada en ambos dedos mayor. Nos quedan libres los pulgares e índices.

Un paciente entrenado, motivado y con pericia, es capaz de pasarse la cinta dental mientras ve la televisión, viaja en tren hacia el trabajo, o ya en el trabajo, o en cualquier baño de un aeropuerto. Lo que quiero decir, es que un paciente motivado, no busca excusas para no usar la cinta, al menos día por medio.

Vamos a repetir el concepto, sencillo, aparentemente, pero difícil de asimilar por el 95% de los pacientes: El objetivo no es limpiarse la boca y sentir el agradable sabor a menta de la pasta de dientes.

El objetivo es arrastrar, deshacer, desorganizar la película de bacterias que se forma cada 24 horas: la placa bacteriana.

La cinta preparada. Los dedos pulgares e índices quedan disponibles para manejar la cinta dental dentro de la boca

Excusas para no usar la cinta dental y hasta para no cepillarse

1) «La cinta me la paso entre los dientes, pero en las muelas de atrás, al fondo, no puedo, no soy capaz»

Pues practica. Eso es como decir, que puedes conducir tu coche hacia delante, pero marcha atrás, no puedes. ¡Pues no te van a dar el carnet para conducir! Practica, ¡vamos, a practicar! No hay excusas.

Cualquier destreza se adquiere con la práctica, si crees que no puedes, es cierto, lo contrario también.

El aplicador portahilo es una horquilla, que bien empleada, en los casos indicados, es una herramienta muy útil. No sirve para todos los casos.

2) «Pasar la cinta, te puede separar los dientes. Yo antes los tenía más apretados»

La cinta no separa los dientes. Si los tenías más apretados, es porque tendrías cálculo dental entre ellos (sarro, tártaro, sales, «piedra»).Ahora que la usas, no juntas cálculo y la cinta pasa con libertad.

Premolares y molares superiores e inferiores intactos, sanos, vírgenes. Varón 18 años. ¿Cómo lograr que sigan así a los 65 años? Usando la cinta dental los lunes, miércoles y viernes. Los fines de semana, puedes descansar de «tanto sacrificio».

3) «Al pasar la cinta, me sangra y me lastima la encía. ¡Me duele!»

¡Por que no la usas nunca! La encía sangra y duele porque está congestionada. Está congestionada porque hay inflamación provocada por una infección crónica. Hay infección, porque hay bacterias que no has barrido y seguramente también cálculo dental subgingival (sarro, tártaro, sales, «piedra»)

Que el dentista te elimine el cálculo dental, y tú, a pasar la cinta correctamente y a cepillarse, en dos días no sangra más y en unos 10 días, no duele más. ¡Haz la prueba!

Asesórate con tu dentista, para resolver tu caso, mejor aún si es periodoncista. Todos son casos distintos, por ser personas distintas, psicologías distintas, bocas distintas, edades distintas, antecedentes distintos, historias distintas, etc.

Pero de pasar la cinta no lo dudes ni un segundo, eso no va a ser distinto.

4) «Pero a mí me duele muchísimo, la cinta se me clava, me hace ver las estrellas. Y cuando me sangran las encías, se me llena la boca de sangre. Lo mío es mucho más grave».

Déjate de victimismos y ponte a hacer lo que hay que hacer, vuelve a leer el punto 3 con atención, y no olvides consultar con tu dentista, mejor aún si es periodoncista.

5) «La cinta empuja la encía y la despega del diente. La encía se retrae. Me van a quedar los cuellos de los dientes sin encía»

La cinta se pasa entre las muelas, para prevenir CARIES. Pero luego, se lleva más allá, por debajo de la encía, hasta sentir una leve resistencia, no más.

La cinta debe llegar hasta la encía para prevenir o curar la gingivitis. Cuando hay gingivitis, la encía se encuentra enferma y puede estarlo en diferentes grados o estadios de evolución. Hay que consultarlo con el dentista para que valore la situación.

La duda del punto 5, no la provoca la cinta, sino la gingivitis grave o la periodontitis. Tu dentista te puede asesorar para darte la explicación y solución a tu problema específico.

La cinta dental no provoca ninguna enfermedad, la placa bacteriana sí.

6) «La cinta se me rompe, se deshilacha, y se me queda metida entre las muelas. ¡Luego no soy capaz de quitármela en todo el día!»

Un clavo puede sacar a otro clavo. Para quitar un trozo de cinta entre las muelas, se usa otra cinta nueva.»¡ Sentido común, mi querido Watson!»

Para que no se rompa o deshilache, primero, no hay que ponerse nervioso, ni enfadarse, ni renunciar para siempre. Hay que aprender y practicar. Con tranquilidad.

En las fotos que se ofrecen en ésta entrada, se explica la técnica. Pero nada mejor, que el propio dentista, te haga una demostración. Pero hay que practicar.

Si tienes muelas rotas, gastadas, con filos o restauraciones mal ajustadas, mal pulidas, o en mal estado, pueden romper la cinta.

Se frota el diente hacia un lado de la papila de la encía. No hacia la encía, sino hacia el diente. Se frota solo el diente. Se limpia el diente, no la encía. Lo mismo en las muelas.

7) «Pasarse la cinta dental por toda la boca, me roba mucho tiempo. No tengo tiempo»

Sí, y maquillarse, pintarse las uñas, afeitarse, ducharse, elegir la ropa, cambiar de bolso, hacerse el nudo de la corbata, ir a la piscina, quedar con los amigos, acudir al gimnasio, ver el informativo, ir al banco, lavar el coche, ir a la peluquería, acudir a la reunión del colegio, hacer la compra, cortarse la uñas, ver el buzón, archivar las facturas, escribirle a un amigo, hacer cola, sacar al perro, ir a la tintorería, cambiarle el aceite al coche. etc. etc. etc. ¿Hace falta que siga?

Es la vida, es tu vida, en la vida, vivimos haciendo listas de cosas por hacer y priorizando lo más urgente.

Ir al dentista o pasarse la cinta dental, siempre quedan en el último puesto de tu lista, ¡tú verás!

Luego se frota hacia el otro lado de la papila de encía.

8) «Yo me cepillo muy, muy bien y con un cepillo eléctrico, que limpia mejor que el manual. Limpia incluso entre las muelas y también tengo un irrigador, que con el chorro de agua a presión te limpia todo»

¿Entre muela y muela? ¿En el punto de contacto? ¿Debajo de las encías? ¿Entre muela y muela?

¡No me hagas reír que tengo los labios secos y se me parten! Eso lo habrás leído en «Mitos y leyendas urbanas.»

No hay nada que reemplace un sistema de hilo o cinta, en cualquiera de sus variantes, para eliminar la placa bacteriana entre los puntos de contacto interproximales.

Si existiera, no estaría escribiendo con tanto énfasis sobre la importancia del uso de hilos dentales. Pero los irrigadores bucales, tienen sus indicaciones y es mucho mejor que no usar nada.

Cuando hay espacios entre las muelas, por retracción gingival, se puede/debe usar cepillos interproximales. Los hay de muchos diámetros, para diferentes situaciones. Solo limpian por debajo del punto de contacto (donde la cinta al pasar, hace: «clic»), no limpia el punto de contacto

Si la encía sangra, es porque hay una gingivitis, leve, moderada o grave. La cinta no es la culpable de que sangre. La falta de higiene sí. Sigue usando la cinta y el sangrado se detendrá.

9) «Pasar la cinta me da aprensión, grima, repelús»

A mí me da repelús ponerme lentes de contacto, ponerme gotas en los ojos, sacarme sangre, ponerme un supositorio, recuperar un anillo de oro caído dentro del inodoro, en fin, muchas cosas, pero si vale la pena se supera y se hacen.

La cinta se pone bien tensa entre los dedos, como cuerda de guitarra. Se pasa el punto apretado de contacto entre muelas haciendo vaivén. Una vez dentro, se roza la pared de la muela posterior y luego la anterior, de arriba abajo, para limpiar. Para sacarla, no se tira, sino que otra vez haciendo vaivén. Sino se rompe.

10) «Mi madre nunca usó una cinta dental en toda su vida y tiene una boca perfecta.»

Si todo el mundo fuera tu madre, no habría dentistas. Espero que algún día, la ciencia descubra, como transformar a todo el mundo en tu madre. Y espero ya estar jubilado, para que no me dejen sin trabajo.

Recomiendo empezar el trabajo de usar la cinta por las últimas muelas del fondo de la boca: son las más difíciles y las que más lo necesitan.

11) «Pero ¿cuánto tiempo hay que estar con la cinta? Me ocupa demasiado hacer eso por toda la boca.»

Pues, yo recuerdo que tardé entre 15 días a un mes, para adquirir pericia. Pero lo hacía una vez al día, con calma. No pretendí ser experto a los 2 días.

Al principio, mientras aprendes, como todo, lleva mucho tiempo. Pero un buen día, de repente, descubres que lo haces más rápido. Puede llevar unos 4 segundos por punto de contacto.En total 2 o 3 minutos, más el tiempo de preparar la cinta, suman 5 minutos al día.

Si al pasar la cinta ves que no sale un trozo de bacalao, ni un bicho peludo, no pienses que fue inútil pasarla, que estaba limpio. la cinta dental se pasa para eliminar la placa bacteriana, que es invisible. Significa, que lo que sacas no se ve. Pero si llevas mucho tiempo sin usarla, pásala y luego huélela, ¿huele bien?

12) «¿Y cómo sé que está limpio, si no sale comida?»

Recuerda que la cinta dental, no se pasa para quitar comida, solamente. la cinta se usa para deshacer, desorganizar la película estructurada de bacterias que se reconstruye cada día, la placa bacteriana, se forma, comas o no comas.

Una manera segura de saber que lo has hecho bien, es que al frotar la cinta contra la pieza dental, llega un momento en que puedes sentir un chirrido. Significa que la cinta roza directamente sobre diente limpio y no sobre una sustancia orgánica que actúa de intermediario.

Y que al llegar a la encía, ésta no sangra. Si sangra, no desesperes. Mañana repite y verás que sangra menos.

La cinta dental en la ortodoncia

«SuperFloss» es una cinta/hilo con una punta dura como hilo de pescar. Con esa punta rígida se puede pasar por debajo de los alambres de ortodoncia.
Los ortodoncistas no te van a explicar «el cómo se hace» solo te van a decir que lo hagas. Arréglate como puedas!
Los dentistas pueden llegar a creer que los braquets producen gingivitis. Como ves en la foto, no es así. Hay que saber cepillarse y usar la cinta dental a través de los brackets.

Cuando sabes todo esto, sobre la placa bacteriana y sabes lo que tienes que hacer, no puedes conciliar el sueño. El remordimiento de no hacer lo que es debido, te obliga a levantarte, cepillarte los dientes, pasar la cinta dental y luego te vuelves a la cama, para dormir con el corazón tranquilo por el deber cumplido.

Continuación de este tema: Cepillos interproximales

Dr. Juan Balboa

Clínica Dental Dr. Juan Balboa
Rúa Marqués de Riestra 19, 2ºB,
Pontevedra (Pontevedra)
Teléfono 986 86 36 02

Por Dr. Juan Balboa

Odontólogo, colegiado nº 328, Pontevedra, España. Ejercicio profesional en mi consulta particular. Diseño y creación de sonrisas funcionales, estéticas y duraderas. S.O.I. Servicios odontológicos integrados.

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